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Reportaje:FÚTBOL | Tercera jornada de Liga

Benzema pasa al ataque

Menos activo en la defensa que hace un año, el francés se afianza en el Madrid con goles

Domingo 23 de enero de 2011. Minuto 61 del partido que enfrenta al Madrid con el Mallorca. El reloj del Bernabéu marca las 20.05 cuando Karim Benzema anota el único gol de la noche: 1-0. Es el gol que le sirve al Madrid para seguir enganchado a la Liga. Pero el Bernabéu no lo celebra agasajando al francés. Mientras Benzema se abraza con sus compañeros, Ultras Sur, el grupo de hinchas más violento y bullicioso del estadio, entona el cántico que patentó para encumbrar a Ruud van Nistelrooy: "¡Van Nistelrooooy-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo, Van Nistelrooooy...!".

Can't take my eyes out of you, el gran éxito que popularizaron los Four Seasons en 1967 es una fuente inagotable de inspiración musical para Ultras Sur. Es casi un monocultivo. El cántico que le dedican a José Mourinho, como el que brindaban a Van Nistelrooy o a muchos otros, sería inconcebible sin las armonías de No puedo dejar de mirarte. La noche del 23 de enero, Can't take my eyes out of you fue utilizada para recordar a Benzema que, hiciera lo que hiciese, había cosas contra las que no podía luchar.

Por aquellas fechas, Mourinho reclamaba el fichaje de un punta y el rumor del regreso de Van Nistelrooy se extendía por Chamartín. La elección gozaba, a todas luches, del apoyo de la parte más agitada del público.

Benzema no solo no se dejó intimidar por la atmósfera hostil. Hasta ese 23 de enero había sido titular en seis de los 19 partidos de la Liga. A partir de ese día fue titular en 13 de las 14 jornadas que le restaron al campeonato. Acabó con el mejor promedio goleador de la plantilla (un tanto cada 132 minutos) y esta temporada ha proseguido su cuenta. Marcó un gol en la final de la Supercopa y lleva dos en dos jornadas de Liga. El segundo le sirvió para adelantar al Getafe (3-2) el sábado pasado. Fue parecido al primero. Acompañó la jugada por el otro frente, apareció a la espalda de los centrales y, cuando le vino el pase de Cristiano, definió a un toque ajustando el tiro al palo con un efecto disuasorio para el portero, que no sintió ni el deber de arrojarse al suelo.

Hace tiempo que Benzema se muestra más resuelto a la hora de tomar decisiones: cuándo conducir, cuándo tocar y cuándo rematar. Sus apariciones en las inmediaciones del área son menos vistosas, pero más regulares y eficaces tanto para buscar el gol como para abrir hueco a las irrupciones de Cristiano.

En el último curso entró en juego cada tres minutos y ahora lo hace cada dos. Regateaba más: una finta cada 20 minutos, y ahora hace una cada media hora. Si generaba una jugada, la solía finalizar él mismo —una concluida cada seis minutos— y ahora las acaba cada más de ocho minutos porque prefiere no sumarse a las maniobras que va a rematar. Con frecuencia opta por aparecer desmarcado en el segundo palo. Así llega mejor. Si remataba una vez cada 24 minutos, ahora dispara cada 20.

Sus compañeros no le ven tan pendiente de agradar a Mourinho. Parece más seguro de sí mismo y se muestra poco atento a cumplir con labores defensivas. Robaba una pelota cada 50 minutos y ahora roba una por hora. Hacía una falta cada 70 minutos y ahora hace una cada 166.

A los 23 años, Benzema juega más a gusto. Va más a lo suyo. Cuando le preguntan en qué cambió para acabar agradando a Mourinho y al Bernabéu, responde tranquilamente: "No sé si me he ganado al Bernabéu. Yo soy el mismo de siempre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2011