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Tribuna:

Psicóticos, pendencieros y sinvergüenzas

Es sobradamente conocido que el deslizamiento de la realidad a la ficción representa la esencia misma de la locura, de la psicosis, pero también es culpable, en parte por supuesto, de las creaciones de artistas, intelectuales, científicos, reformadores sociales e incluso de personajes inexistentes. El término de psicosis (phyche-alma; osis-enfermedad) aparece en 1845 de la mano del médico austriaco Ernst von Feuchtersleben para congregar a todos los tipos conocidos de enfermedades mentales. Actualmente, el sustantivo (psicosis) o el adjetivo (psicótico) reciben otros usos. Por ejemplo, la pérdida de los límites del Yo, el grado de regresión del Yo, la sintomatología psicótica (delirios, alucinaciones, habla y conducta desorganizada, catatonía), la alteración de la capacidad de verificar o evaluar la realidad. Como ha ocurrido con otros términos psiquiátricos ha traspasado las fronteras clínicas y académicas y se ha puesto a viajar por otros territorios.

Mourinho y Camps se han deshumanizado para aferrarse a una indecente mentira

La psicosis, es universalmente reconocida en Don Quijote, un héroe metido en tristes reveses y un final infeliz. Un aspecto interesante es la relación entre Don Quijote y Sancho Panza. El hidalgo representa la pérdida de la razón, el escudero la personificación del buen sentido. Pero ¿cómo Sancho se convierte en el compañero del hombre más loco del mundo? Es más, cuando Don Quijote en su lecho de muerte parece recobrar la lucidez e intenta persuadir a Sancho de que desista, el escudero, loco de remate, anima a su señor a vivir muchos años haciendo reales sus sueños fantásticos. Sancho llega a aceptar y a compartir sin asomo de crítica las ideas delirantes de grandiosidad de Don Quijote. Los autores franceses lo habrían calificado de folie à deux (locura a dos).

La confusión entre lo real y lo imaginado en esta maravillosa pareja puede servir para explicar otros vínculos singulares. Pongamos los casos de José Mourinho, entrenador del Real Madrid, y los seguidores del este excelente equipo de fútbol; o del expresidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps y los ciudadanos de la Comunitat Valenciana ¿Cómo si no pueden entenderse los relatos construidos sobre la mano negra arbitral o del gobierno central dirigida por el cerebro blaugrana o de los socialistas en un caso y otro? Sin embargo, lo que distingue a Cervantes es el reto de levantar una cartografía de las emociones humanas sobre dos personajes que se escuchan de verdad, que discuten las cosas para, finalmente, crecer juntos. La dialéctica del caballero y Sancho es amorosa (Cervantes inventa la ternura dice Harold Bloom), la de Mourinho es intimidatoria, camorrista, la ley del más fuerte, provocando en ocasiones tics brutales; la del expresidente de la Generalitat era tramposa, encubridora, instrumentalizando los espacios y recursos del gobierno autonómico de manera no-democrática, clientelar.

No es un aventurado pensamiento personal, es una certeza de muchos que esto pinta muy mal, aunque seguramente siempre ha resultado difícil escuchar-escucharse, perdonar-perdonarse, decir simplemente lo siento (la compasión por el sufrimiento del otro en palabras de Bertrand Russell). Asumir de manera auténtica que un otro es mejor o más conveniente que uno mismo es complejo, al igual que aceptar nuestros límites para a partir de ellos reconstruirnos tantas veces como nuestra vida aguante ¿Cuándo les llegará el momento Quijote-Sancho a José Mourinho-aficionados del Real Madrid, Francisco Camps-ciudadanos de la Comunitat y a otros tantos ejemplos? Mi pronóstico es sombrío porque "Mou" o "Paco" Camps ya son y serán algo que nada tienen que ver con su corporeidad. O, mejor dicho, se han deshumanizado para aferrarse a una indecente mentira. Pero recuerden que Iker Casillas lo alcanzó el día que telefoneó a Puyol y Xavi Hernández después del último partido entre Barça y Real Madrid en el Camp Nou. El capitán había realizado unas declaraciones al finalizar el encuentro en las que cabalgaba de la realidad a la ficción a lomos de la rabia y la impotencia. Su llamada es el inicio de la com-pasión/diálogo entre unos y otros ¿quién llamará a los madridistas? ¿Con quién conversaremos los ciudadanos de la Comunitat?

Rafa Tabarés es Catedrático de Psiquiatría de la Universitat de València e Investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red para la Salud Mental (CIBERSAM)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de septiembre de 2011