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Crítica:MÚSICA | DISCOS

El 'afrobeat' del siglo XXI

Seun Anikulapo Kuti, hijo de Fela, publica su segundo disco, que ha coproducido con Brian Eno y John Reynolds

Seun Kuti ha ejercido de administrador fiel del legado musical de Fela, su padre. A Seun (Nigeria, 1982) le separan de su hermanastro Femi 20 años, algunas disputas familiares y un uso diferente de los patrones del afrobeat, vibrante y creación sonora paterna, resultado de la mixtura de juju nigeriano, highlife de Ghana, jazz, funk y soul. Los dos comenzaron su carrera en Egypt 80, la última formación de Fela; pero mientras el primero echó a andar con su grupo propio en 1986, el segundo, tras la muerte de su padre en 1997, asumió precozmente el liderazgo de la banda, con la que ha recreado durante años el repertorio y las maneras sonoras de Fela. Así las cosas, mientras el primogénito ha ido generando disco a disco un afrobeat transculturado, rompiendo incluso el esquema clásico llamada-respuesta, Seun se ha mantenido fiel al modelo sonoro de su progenitor, ofreciendo en forma y fondo unos directos en los que Fela se reconocería sin dudarlo. Todo un logro, pero también un arma de doble filo.

Hace dos años Seun Kuti (con Egypt 80) publicó por fin su primer disco, armado con material propio y producido por el francés Martin Meissonnier, ese mago del encuentro entre tradición y modernidad que ha trabajado para Manu Dibango, Ray Lema, King Sunny Ade, Papa Wemba, Tony Alen, Don Cherry, Khaled y el mismísimo Fela. Many Things se llamó la criatura, una incendiaria colección de canciones en las que Meissonnier mantuvo el pulso básico del afrobeat, y a la que dotó de sutiles detalles avant-garde. Many Things fue una apuesta sin rupturas, pero hecha, parecía, con vocación de avanzar. Más tarde Seun confesó que no tenía muy claro qué ofrecer en ese álbum.

Ahora, en From Africa With Fury: Rise, el más joven de los Kuti, que ha recuperado el Anikulapo paterno, vuelve a ponerle otro cascabel al gato del afrobeat, con intención explícita de cambio. Y para la aventura ha pedido a Brian Eno y a John Reynolds que le echaran una mano en la producción. El ubicuo Eno metió oficialmente mano por primera vez en los ritmos africanos en 1980; lo hizo con David Byrne para confeccionar Remain in Light, el cuarto disco de Talking Heads, y un año después entró de lleno en la africanía produciendo The Pace Setters, del grupo de Ghana Edikanfo. John Reynolds ha trabajado con Jah Wobble, Natacha Atlas, Peter Gabriel, Nusrat Fateh Ali Khan, Björk y U2, entre otros. ¿Y bien? Seun dice que es el álbum que quería hacer y en el que, ahora sí, se expresa con propiedad, y Eno, con su desparpajo habitual, lo califica de new afrobeat, y avisa de que es un disco que nos sitúa ante una nueva frontera trazada desde la electrónica, Fela Kuti, Steve Reich, el math rock y el hip-hop. ¿Really?

Bueno: hay en From Africa With Fury: Rise grandes canciones comprometidas con la realidad social y política africana. Son piezas musicalmente bien construidas e interpretadas, ancladas en las estructuras formales del afrobeat y trufadas en ocasiones con arreglos decididamente jazzísticos y puntuaciones highlife. Y todas participan de un tratamiento electrónico escasamente singular, centrado principalmente en la aceleración del tempo. ¿New afrobeat? Dejémoslo en una propuesta notable, en un disco de transición (hacia dónde es asunto que Seun tendrá que resolver) de un artista que no necesita competir con otras visiones de su música, ni tiene competidor sobre un escenario. Un álbum grabado en Brasil, mezclado en Londres y empaquetado con un diseño realizado por Ghariokwu Lemi, autor de un buen número de portadas para discos de Fela Kuti. El principio, o sea.

From Africa With Fury: Rise está editado por Knitting Factory / Karonte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de septiembre de 2011