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Un litigio comercial destapa una red de contratos privados de vuelos de la CIA

El espionaje de EE UU escogió a empresas para trasladar a presos de Guantánamo

Un litigio comercial entre dos empresas privadas de aviación ha sacado a la luz información hasta ahora desconocida sobre cómo y cuándo se llevó a cabo el programa de cientos de vuelos ilegales con los que la CIA secuestró y transportó a sospechosos de terrorismo por todo el mundo al calor del 11-S. Los documentos que ahora salen a la luz muestran además hasta qué punto el espionaje estadounidense subcontrató a empresas privadas para librar la "guerra contra el terror" declarada por George W. Bush contra Al Qaeda y cómo el sector privado de la aviación se enriqueció gracias a los vuelos clandestinos.

La organización de abogados británica Reprieve, que defiende a decenas de presos de Guantánamo, ha sido la encargada de publicar los 1.500 folios pertenecientes al juicio que enfrenta desde 2007 a dos empresas contratadas para el traslado de prisioneros.

Richmor Aviation demandó a la empresa estadounidense Sportsflight por una supuesta violación de los contratos por los que la compañía aérea se comprometía a llevar a cabo los vuelos en los que viajaban "el personal del Gobierno y sus invitados", según la terminología con la que en los documentos se alude a los presuntos terroristas. A pesar de que los nombres de esos "invitados" no figuran en los papeles presentados en el juzgado neoyorquino en el que se ha desarrollado el juicio, los documentos sí suponen nuevas evidencias y confirmaciones de las operaciones clandestinas de la CIA.

Los planes de vuelo, con las fechas y ciudades de partida y llegada, cruzadas con las fechas de llegada de cada uno de los reos a Guantánamo, permiten además dibujar con precisión la tela de araña de cárceles secretas y traslados de presos en el marco de la "guerra contra el terror" declarada por la Casa Blanca tras el 11-S.

Así, por ejemplo, la información judicial desvela que la empresa Richmor se embolsó al menos 6 millones de dólares (4.900 dólares por hora) en sus contratos con Sportsflight, la empresa estadounidense encargada de contratar los servicios de vuelo para la CIA.

Guantánamo, Tenerife, Glasgow, Kabul, El Cairo, Roma o Bangkok figuran en el listado de destinos de los vuelos contratados a Richmor Aviation.

"Estos documentos nos ofrecen una visión sin precedentes sobre cómo el Gobierno [estadounidense] subcontrató las rendiciones [el programa de vuelos clandestinos] y el complicado camino administrativo que utilizó la CIA para borrar cualquier tipo de rastro", estimó ayer Cori Crider, al frente del departamento legal de Reprieve.

EE UU ha defendido en todo momento la necesidad de tener las manos libres para capturar sospechosos en cualquier lugar del mundo al margen de la legalidad internacional. Varios países europeos que se aferran de palabra a los procesos de extradición y a la presunción de inocencia, colaboraron, sin embargo, por acción u omisión en el programa de vuelos clandestinos de la CIA, según las investigaciones del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa, entre otras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de septiembre de 2011