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La crisis financiera

Merkel rechaza los eurobonos por ser "el camino equivocado" ante la crisis

Grecia pide a la zona euro la aplicación "inmediata" del segundo plan de rescate

Berlín / Atenas

Francia y Alemania intentaron escurrir el bulto el pasado martes, ante la creciente exigencia de otros países de la zona euro para impulsar la emisión de eurobonos. "Puede que se creen algún día, pero como resultado de un proceso de integración, en ningún caso como condición previa", fue la evasiva respuesta del presidente francés, Nicolas Sarkozy. Pero tres días después el Gobierno belga hacía circular una propuesta para cubrir hasta un 40% de las emisiones de cada país con eurobonos (títulos garantizados por todos los países de la zona euro en caso de impago). Y ayer, la canciller alemana, Ángela Merkel, salió al paso para enfriar cualquier expectativa.

"Los eurobonos no son la solución a la actual crisis", afirmó la jefa del Ejecutivo alemán en una entrevista con la televisión pública ZDF, "sería justamente el camino equivocado, es la peor opción". Merkel sostuvo que lo prioritario es "estabilizar la situación" de los países más cuestionados por los mercados (léase reducir a toda costa el déficit público). Y objetó que la emisión de eurobonos en estos momentos llevarían a una "unión de la deuda", sin más exigencias para los países con problemas presupuestarios.

La canciller aborda hoy con la cúpula de la CDU la reforma del fondo de la UE

Tanto la canciller como su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y el líder del Partido Liberal (FDP) y titular de Economía, Philipp Rösler, ratifican casi a diario su rechazo a los eurobonos. Según reveló ayer Der Spiegel, el Gobierno alemán recela del sobrecoste que implicaría la implantación de los eurobonos para las arcas alemanas. Según el semanario, que cita cálculos del Ministerio de Finanzas alemán, en diez años los costes adicionales para Alemania se situarían entres los 20.000 y los 25.000 millones de euros.

La unanimidad en el rechazo a los eurobonos contrasta con las disensiones internas en las filas de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y sus socios del FDP acerca de la reforma del paraguas de rescate europeo, que el Gobierno pretende que apruebe el Parlamento el 23 de septiembre. La canciller abordará la cuestión este lunes con la cúpula de la CDU y el martes habrá una reunión del grupo parlamentario conservador para tratar de dirimir las controversias.

La aprobación del segundo plan de ayuda a Grecia y de las nuevas funciones del fondo de rescates de la UE es un asunto que se complica cada vez más, y no solo por razones de política interna de Alemania. El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, envió ayer una carta al comisario europeo de Economía, Olli Rehn, al presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, y al presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, para reclamar un "mensaje claro" ante las exigencias de varios países, que reclaman más garantías para prestar dinero a Grecia.

La polémica se ha encendido porque Finlandia, haciendo uso de una cláusula incluida en el acuerdo europeo, ha reclamado a Grecia una garantía adicional (reservar un 20% del dinero que presta para hacer frente a un posible impago) para dar su visto bueno. Y el Ejecutivo griego no ha tenido más remedio que acceder. Austria, Holanda, Eslovenia y Eslovaquia han pedido ya un trato similar, una exigencia que podría retrasar la puesta en marcha del plan.

"Se pueden encontrar soluciones técnicas que no afecten la eficacia y credibilidad del plan de ayuda", plantea Venizelos, que reclamó "la inmediata y completa aplicación del plan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2011