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INTIMIDADES

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Qué fuerte ¡ ¿Qué te pasa? Del último post que he colgado en mi Facebook nadie dice nada, solo tengo un me gusta y es el mío. La vida cambió cuando aparecieron las nuevas tecnologías pero la vida ha cambiado radicalmente desde que llegaron las redes sociales. Me despierto y antes de lavarme la cara ya sé que: Vicente tuvo concierto anoche, que una conocida después de pasar la tarde en una librería, cenó en el centro y esta mañana está en la playa y que Belén ya ha salido para Cuenca sin haberme dado las llaves de su casa de la playa. Ten amigas para esto. Si sales de fiesta o estás en un restaurante magnífico y no cuelgas las fotos, no ha pasado. Hasta quien jura que no caerá -"yo solo lo quiero por trabajo"-, te sorprende un día cualquiera con la foto de su tripa capaz de sostener una jarra de cerveza. ¿Aburrido, te sientes solo? No hay problema. Puedes pasear por el cibermundo y acabar siendo uno de los cincuenta y cuatro mil cuatrocientos once miembros del grupo "señoras que se desmaquillan con KH7", o mucho más actual: "Quiero que suelten al toro Ratón en el Congreso de los Diputados". No tengo nada en contra, yo soy una adicta. Pero veo problemas cuando me cuentan que Luis por fin tiene novia y respondo: ¡pero si pone soltero en su perfil! Y es que parece que si no cibervives es que no tienes vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de agosto de 2011