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Reportaje:

Una falla para el puente de agosto

La playa de Puçol aprovecha el gentío veraniego para su particular 'cremà'

La fiesta de las Fallas, popularizada a caballo de los siglos XIX y XX por los pequeños comerciantes de la ciudad de Valencia, sigue extendiéndose en las circunstancias más insospechadas. En la playa de Puçol, por ejemplo, realizaron la plantà el viernes y las llamas consumirán su modesto monumento el lunes por la noche, coincidiendo con el fin del puente de agosto.

El motivo, explica José Guillermo Sánchez, presidente de la asociación promotora de la fiesta, es que en los meses de verano es cuando más residentes hay en la zona. El resto del año, y en concreto en marzo, la playa de Puçol presenta el mismo aspecto semivacío de otros núcleos turísticos.

La Asociación Cultural Falla La Marjal de Puçol, promotora de las actividades, que cuenta apenas con 25 personas, ha ideado una intensa programación que describe como "variada y multicultural" y que tiene algo de popurrí cultural.

No solo se recrearán las fallas (con un monumento llamado El Patot, que ayer permanecía a resguardo para evitar incidentes), sino que hasta el lunes tendrá lugar una comparsa mora (las fiestas de Moros y Cristianos son típicas, sobre todo, de poblaciones de las comarcas centrales valencianas, como Alcoi); un mercado andalusí, con su respectivo zoco y espectáculo de danza del vientre; un desfile de moda y conciertos de música rock. La ecléctica celebración finalizará a medianoche del lunes con la cremà de la falla.

Las fiestas tradicionales de Puçol (comarca de L'Horta Nord) son las de Sant Miquel, que se celebran a finales de septiembre y que incluyen la procesión de bengalas; y las que se celebran a principios de ese mismo mes en honor de la Verge al Peu de la Creu, que tienen el carácter de fiestas patronales. Por influencia de Valencia se festejan también, sin embargo, las Fallas (el municipio cuenta con cuatro comisiones falleras y la celebración tiene lugar, siguiendo el calendario habitual, en marzo).

Como en otras poblaciones valencianas, sin embargo, la evolución del núcleo playero (en torno a los 1.200 habitantes, que se multiplican en verano) ha ido divergiendo del núcleo original (15.900 habitantes) también en lo que concierne a las fiestas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de agosto de 2011