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La crisis financiera | El impacto de los mercados

El temor a una rebaja de la deuda de Francia tumba otra vez las Bolsas

Sarkozy suspende las vacaciones y reúne un gabinete de crisis para acelerar el recorte del déficit - Europa se deja más del 5% y arrastra a Wall Street

El terremoto que azota los mercados financieros en las últimas semanas mueve el epicentro hacia un actor inesperado. Francia, la segunda economía de la eurozona, desató ayer la alarma de los hipersensibles inversores ante una posible rebaja de la calificación de su deuda. Francia tiene triple AAA, la nota más alta posible, y se teme que corra la misma suerte que EE UU.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, intentó cortar por lo sano el riesgo de contagio de la crisis de deuda, convocando una reunión de urgencia de su Gobierno para acelerar el recorte del déficit. El efecto, sin embargo, fue demoledor. Las Bolsas europeas, que hasta esa hora registraban una sesión relativamente tranquila, saltaron otra vez al vacío. Al final, sufrieron caídas superiores al 5% con la banca al frente de las pérdidas y el rojo llegó también a Wall Street, que perdió un 4,62%.

Moody's y Fitch ratifican la AAA de la deuda gala y S&P guarda silencio

La prima de riesgo de los periféricos vuelve a subir, aunque levemente

Sarkozy ha seguido de cerca la situación financiera de los últimos días pero había escogido no interrumpir sus vacaciones para evitar lanzar un mensaje de alarma. Hasta ayer. Animado por la aparente estabilización de la Bolsas y con la vista puesta en los crecientes rumores que sitúan a Francia como la próxima víctima de los tijeretazos en su deuda soberana, el mandatario regresó a París para reunir de urgencia a un gabinete de crisis. Al término del encuentro, encargó a los titulares de Economía y de Presupuesto, François Baroin y Valérie Pécresse, la elaboración de nuevas medidas de reducción del déficit para aplacar las crecientes dudas de los inversores. El objetivo, además, es que se aprueben dentro de dos semanas para presentarlas en el Parlamento lo antes posible. Esto es, en septiembre.

"Independientemente del impacto de las incertidumbres mundiales, del recorte de Standard & Poor's a la nota de Estados Unidos, del nerviosismo de los mercados y del resto de parámetros exteriores tomaremos las medidas necesarias para cumplir con nuestros objetivos", declaró el recién nombrado ministro de Economía, François Baroin, que tiene como meta principal reducir el déficit público del 5,4% actual al 3% en 2013. Entre las nuevas medidas se esperan, sobre todo, un adelantamiento de la reducción de las exenciones fiscales previstas para 2012, dado que se descarta subir los impuestos. El Ejecutivo ya prevé obtener unos 3.000 millones el próximo año con estas medidas.

El anuncio pretendía mandar un mensaje de tranquilidad a los mercados pero tuvo el efecto inverso dado que volvió a disparar los rumores de que Francia puede perder su matrícula de honor. Para aplacar los nervios, el propio Ministerio de Economía y dos de las tres agencias de calificación (Moody's y Fitch) salieron en bloque a lanzar desmentidos. La tercera en discordia de un triunvirato que ayer fue acusado formalemente por la Fiscalía italiana de emitir juicios falsos, S&P, ya había ratificado días atrás la triple A de la deuda francesa.

Pese a ello, Francia se encuentra en el punto de mira de los inversores desde que esta última agencia degradase el viernes la nota de Estados Unidos. De hecho, el economista Jacques Attali señalaba ayer en una entrevista a Le Monde que hay matices en el mensaje de S&P, la responsable del recorte de la primera potencia mundial, que "designaban explícitamente" a la segunda economía del euro como la próxima candidata a perder la triple A. "S&P ha dejado caer en su informe sobre Estados Unidos una frase que ha pasado desapercibida: un solo país con nota AAA tendrá en 2015 una deuda igual a la de Estados Unidos: Francia", indicó.

En una prueba de las dudas que se ciernen sobre la deuda del país, su prima de riesgo, que es el sobreprecio exigido a sus bonos frente a los alemanes, de referencia, volvió a subir ayer hasta rozar el máximo que marcó a finales de la semana pasada, cuando alcanzó los 90 puntos básicos, el mismo nivel que tenía España en mayo de 2010 cuando se activó el rescate a Grecia. Además, la entrada de Francia en la diana de los especuladores, un colectivo que ha demostrado su habilidad para aprovechar el más mínimo signo de debilidad de los países del euro, puso fin a la mejora en la deuda de los periféricos. Con más rumores en liza, como los que señalaron que en el plan de reestructuración de la deuda griega se contempla la emisión de bonos a más largo plazo, lo que implicaría más coste para la inversión privada.También condicionó el cambio de tendencia que el BCE comprara menos bonos de Italia y España.

Ante el cariz de los acontecimientos, el presidente de EE UU, Barack Obama, llamó a su homólogo británico, David Cameron, para analizar la marcha de los mercados y también se reunió con el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de agosto de 2011