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Necrológica:

Julio Manegat, escritor de la calle

El autor participó en la fundación del Premio de la Crítica

La Asociación Colegial de Escritores de Cataluña dedicó en 2006 un monográfico a Javier Tomeo en el que la crítica que Julio Manegat realizó sobre El cazador, -aparecida en 1967 en El Noticiero Universal y que fue la primera que tuvo el autor aragonés- no fue recogida. Con su educación exquisita y una prosa tan límpida como dura, pero no exenta de descarnada tristeza, el que además era socio número uno de la entidad envió una carta constatando el olvido: "No lo digo con rencor, que ni sé lo que es (...) y tan amigos; entre otras razones, porque estoy muy acostumbrado a los silencios".

Entre demasiado silencio pasó quizá sus últimos años el periodista, escritor y crítico literario Julio Manegat (Barcelona, 1922), fallecido ayer a los 90 años. Licenciado en Letras, ejerció el periodismo y la crítica en El Noticiero Universal, del que llegó a ser subdirector, en una carrera profesional tan meritoria como para dirigir la Escuela Oficial de Periodismo.

Tuvo dos pasiones: la reseña literaria y teatral (por la que fue Premio Nacional de Teatro) y el periodismo. La primera la llevó con tan buen ojo como afán, lo que explica que formara parte en 1956 del trío creador de los Premios de la Crítica, junto a Tomás Salvador y Joan Ramón Masoliver.

De tanto analizar le nació la vocación de autor; arrancó con la poesía (Canción en la sangre, 1948), siguió con el teatro (Els nostres díes, en catalán) y fue más extensa en la novela, con tres hitos: La feria vacía (1961, premio Ciutat de Barcelona) y dos finalistas del Planeta: La ciudad amarilla (1958) y Spanish Show (1965). Amaba navegar a vela y tallar madera, pero sobre todo "la calle". Lo reflejaron fieles caleidoscopios urbanos como La ciudad amarilla, el periodismo y su comportamiento llano. Quizá escribir, vivir, sea eso: reflejar el silencio de la calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de agosto de 2011