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La crisis financiera | El castigo de los mercados

La prima de riesgo marca otro récord aunque cierra con una ligera caída

El Ibex 35 pierde un 0,85% y alcanza su nivel más bajo desde junio de 2010

A falta de acciones disuasorias que corten los movimientos especulativos en los mercados, ayer continuó el acoso a la deuda española e italiana y se recrudeció el castigo en Bolsa. Los mercados exigen hechos ya. Quieren ver cómo se concreta el segundo rescate a Grecia y el fondo de estabilidad. No se conforman con declaraciones o cambios en las agendas vacacionales. Pero la política -y los procedimientos democráticos- llevan su tiempo. Los Parlamentos de los países del euro tienen que dar el visto bueno al plan que los líderes europeos apoyaron el pasado 21 de julio. El Banco Central Europeo podría intervenir para ganar tiempo, comprar deuda. Pero desde marzo no ha movido ficha.

Los inversores quieren reducir su exposición a la deuda italiana

El diferencial de Bélgica y Francia también marca nuevos máximos

Ante la falta de acción, la sesión de ayer casi fue un calco de la del martes. Arrancó con un susto inicial. Las primas de riesgo de España e Italia -la diferencia entre los intereses que pagan estos países por endeudarse a 10 años y Alemania- marcaron un nuevo máximo, 407 puntos básicos, y 392, respectivamente. Pronto se relajaron, para repuntar poco después y acabar el día casi en tablas (385, España, un punto menos que el día anterior, y 369, Italia). "Ha habido informes de que había inversores italianos comprando", resume Justin Knight, director de estrategia de renta de UBS, "eso ha provocado la caída de la prima de riesgo en los mercados, pero se ha moderado".

Las Bolsas, por su parte, casi replicaron a la inversa lo sucedido con la deuda. No obstante, ayer hubo un ligero desajuste. Cerraron a la baja arrastradas por la apertura negativa de Wall Street, que finalmente finalizó el día con una leve ganancia del 0,25% tras ocho jornadas de caídas consecutivas. El Ibex perdió un 0,85% y bajó a una cota desconocida desde junio de 2010. El selectivo italiano descendió un 1,54%. Fueron los mejor parados de Europa. El resto se desplomó todavía más y profundizó las caídas anuales que acumula.

Mejor suerte corrió el euro. Tras perder posiciones en los últimos días, se apreció frente a divisas como el dólar y, sobre todo, el franco suizo. En la caída de la moneda helvética pesó la decisión de su banco central de adoptar medidas que lastraran la carrera alcista emprendida recientemente al ser uno de los valores refugio en un momento de gran incertidumbre. El otro refugio de estos días, el oro, prosiguió su escalada. La onza se pagó a 1.667 dólares.

El retraso constante de Europa a la hora de resolver el problema del rescate de Grecia es la principal excusa que esgrimen analistas y agentes del mercado estos días para justificar el recrudecimiento de la crisis de deuda en los últimos días. Pero no es el único. El hecho de que sea verano explica que los movimientos sean más espasmódicos que de costumbre. "Es habitual que la liquidez caiga en agosto. Pero este año la caída ha sido particularmente intensa", añade Knight desde Londres.

Pero el argumentario no acaba aquí. Los datos económicos que se han acumulado en los últimos días dan pábulo a la tesis de que la recuperación se está frenando o algo peor. "Los datos de producción industrial de Estados Unidos y Europa apoyan la tesis de una nueva recesión mundial", explica Ignacio de la Torre, profesor de finanzas del IE Business School. Y si este lóbrego escenario castiga más a Italia y España que a otros se debe a las debilidades propias de cada país: en Italia, una deuda acumulada del 120% del PIB; en España, un paro desbocado y un ambicioso plan de recorte del déficit que los mercados no se acaban de creer. Y en ambos casos, unas sombrías perspectivas de crecimiento para los próximos años que se agravarían enormemente de llegar una nueva contracción mundial. "La vía de recuperación económica de estos países era el sector exterior y si hay otra recesión esta posibilidad se cierra", ahonda De la Torre.

No obstante, en las últimas semanas han sido los bonos italianos los que han sufrido un castigo mayor. Y esto no solo obedece a motivos que se generan fuera de los parqués, también hay explicaciones internas. "Muchos inversores tenían mucha exposición a la deuda italiana con respecto a los índices porque creían que había menos volatilidad y que los bonos italianos eran un refugio entre los países periféricos del euro. Pero los movimientos del mercado en las últimas tres semanas han acabado con esta ilusión, y los inversores están deshaciendo posiciones [vendiendo] desde entonces", comenta Justin Knight, de UBS, uno de los principales agentes de los mercados mundiales. Donde mejor se aprecia el aumento a corto plazo de la desconfianza en Italia, es en sus títulos de deuda a dos años. Ayer la rentabilidad de estos bonos acabó en el 4,51% frente al 4,35% de los españoles.

Los grandes bandazos de la deuda de los países periféricos se han ganado los titulares de la prensa, pero no ha servido para evitar el contagio de los mercados a otros países integrantes del euro. Así la prima de riesgo de Bélgica se mantuvo por encima de los 200 puntos básicos (alcanzó los 209). Y la francesa, todavía muy lejos de la de cualquiera de los países en problemas, superó los 80 puntos, la mayor desde 1995, es decir, una altura desconocida en la era euro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de agosto de 2011