Hallada muerta una pareja de ancianos en Vallecas

La policía cree que se trata de violencia de género

Fructuosa López y Julián Romero, un matrimonio de septuagenarios instalado hace medio siglo en un edificio gris del barrio de Vallecas, procedían de Castellar de Santiago, un pueblo de Ciudad Real. Una de sus dos hijas, que vive a un par de calles, intentó ayer abrir la puerta del piso donde vivían con unas llaves prestadas, pero algo al otro lado se lo impedía. Era el cadáver de su padre lo que bloqueaba la entrada. Más allá yacía muerta su madre.

Julián Romero, un antiguo revisor de autobuses de 71 años, tenía una puñalada en el corazón. Empuñaba en una mano un cuchillo. Fructuosa López, por su parte, presentaba cortes en los brazos, señal de que había intentado defenderse, y un profundo tajo en la nuca. Aunque los vecinos aseguraban que les habían oído gritar y discutir por la tarde, la policía cree que al menos llevaban 12 horas muertos por lo rígidos que estaban los cuerpos. Los investigadores, después de examinar el piso e inspeccionar la escena del crimen, creen que se trata de un caso más de violencia de género.Sobre las 19.30 fue cuando la hija fue a hacerles la visita. Ella, tras mucho esfuerzo, logró abrir la puerta, y con lo primero que se encontró fue con los cadáveres. La mujer llamó a la Policía Municipal y después avisó a su hermano, un agente de la Guardia Civil que fue allí de inmediato. El Summa 112 también fue hasta el lugar pero no tenía nada que hacer. El Grupo de Homicidios se hizo cargo del caso. A las 22.20, mientras el juez de guardia ordenaba el levantamiento de los cadáveres, una multitud de gente del barrio se apostaba al otro lado del cordón policial que habían colocado en la calle. Los recordaban como una pareja normal y corriente.

Más información
Las autopsias de los ancianos de Vallecas confirman la tesis de violencia de género

El matrimonio vivía en el número 23 de la calle de Pedro Laborde desde hacía más de cincuenta años, donde se instalaron poco después de que se levantase el edificio. Fructuosa, madre de tres hijos, era ama de casa. Julián había trabajado como cobrador en los autobuses municipales, pero cuando se suprimió esa figura (los conductores pasaron a hacerse cargo del cobro del billete) pasó a trabajar en la ORA, lo que ahora se conoce como Servicio de Estacionamiento Regulado (SER). Su radio de acción era el barrio de Salamanca. Acostumbrada la gente a verle arriba y abajo, libreta de multas en mano, le apodaban El Apuntador. Si se confirma que ayer asesinó a su mujer (y después se quitó la vida), serían ya 34 mujeres las asesinadas en España por violencia de género.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Sobre la firma

Juan Diego Quesada

Es el corresponsal de Colombia, Venezuela y la región andina. Fue miembro fundador de EL PAÍS América en 2013, en la sede de México. Después pasó por la sección de Internacional, donde fue enviado especial a Irak, Filipinas y los Balcanes. Más tarde escribió reportajes en Madrid, ciudad desde la que cubrió la pandemia de covid-19.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS