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Cartas al director

Empresarias

En los discursos sindicales suele utilizarse ese lenguaje empalagoso de la gramática de género, inventada por una progresía poco respetuosa con el idioma. Constantemente se habla de trabajadores y trabajadoras, compañeros y compañeras, afiliados y afiliadas... Lo curioso es que al referirse a la parte empresarial solo se menciona a los empresarios, nunca a las empresarias. Como si ellas, mujeres audaces con iniciativa y capacidad para dirigir empresas -que las hay, y muchas- no existieran, y ahí se deja de utilizar ese ridículo lenguaje reiterativo. ¿Será que la demonización del empresariado pasa por citar a uno solo de los géneros?

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