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COLUMNA

Acoso a las libertades

No es cívico, pero tampoco sorprendente, que la presentación de un libro provoque protestas en forma de pataleos, silbidos u otras bullangas. Tal discrepancia puede incluso contribuir a su éxito comercial. Otra cosa es que alcance tintes criminales como aconteció el martes pasado a propósito de Noves glòries a Espanya, de Vicent Flor y Editorial Afers. A la chusma del GAV no le gustó la obra ni el autor y recurrieron a la violencia. Uno de sus mentores reconocía que el asunto se les había ido de las manos, mientras que sillas y libros volaban sobre el público, medio asfixiado por las bombas de humo y amedrentado por la creciente exaltación de los salvajes. Era la secuencia natural de la larga impunidad gozada por estos burriciegos abanderados por el anticatalanismo y que nunca entenderán que ninguna patria merece el sacrificio de la libertad, la tolerancia o la solidaridad. Su caletre no va más allá del discurso de Paquita la Rebentaplenaris. ¿Todavía hay quien piensa en vías de entendimiento con este fascismo residual y latente?

Otro zarpazo a la libertad es el padecido estos días por la entidad cultural Ca Revolta, de Valencia, objeto de persecución administrativa desde que emergió a la vida civil, va ya para dos lustros. En esta última ocasión los perspicaces agentes de la autoridad descubrieron que el centro dispone de ambientación musical y por tan "grave" infracción se propone la suspensión de la licencia. Como si fuese un garito de mala vida, cuando lo cierto es que esta entidad desarrolla una ingente actividad intelectual y sobrevive abnegadamente a cargo de sus socios y ha conseguido restaurar muy dignamente el añoso inmueble que la acoge. Eso sí, es un ámbito de izquierda y está presente en todas las movilizaciones de signo progresista. ¿Es ese su delito? Pues menuda mierda de democracia se nos ha otorgado.

Y, de nuevo, otro libro revelador de la depredación democrática que el PP abona con tanta tenacidad. Nos referimos a Una altra RTVV era posible...i serà?, de José Ignacio Pastor Pérez, editado por Obra Propia. El autor, que ha sido hasta hace unos días vicepresidente del Consejo de Administración de RTVV a propuesta del PSOE, ha tenido la rara voluntad de reunir en un volumen las propuestas, protestas, peticiones y gestiones efectuadas a lo largo de su mandato en el mentado órgano de gobierno, o lo que así describimos con la debida rechifla. De esa dación de cuentas, ordenada en 78 documentos, se desprende el escándalo, derroche y embuste que es el referido ente. También se percibe, todo sea dicho, la irrelevancia de los consejeros, en todo momento neutralizados por la mayoría absoluta y arbitraria del partido gobernante. Eso sí, el que nos ocupa se ha ganado el sueldo y el reconocimiento por el denuedo con que ha dado la vara denunciando las trampas y episodios a menudo indignantes que acontecen en aquella casa. Y preguntamos: ¿su partido lo ha relevado del cargo por pasarse de rosca en el cumplimiento de su deber? ¿Por no ser bastante amigo del nuevo mandatario? Estos socialistas con mando en plaza son unos genios para descapitalizarse de su mejor gente.

Y una breve adenda. Reprochan al presidente Camps la frivolidad de haber nombrado directora del museo Pio V, tercera pinacoteca de España, a una persona sin cualificación. La tiene. Ha sido su pareja de tenis hasta que fue herido por la hernia discal. Otras y otros prebendados del PP tienen menos méritos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2011