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Reportaje:

Clásicos antes de los 35

Visten y viven como estrellas del pop, pero son maestros de música clásica

Dice con cierto humor y algo de retranca el periodista Enrique Viana, de la revista Scherzo, que en los nuevos intérpretes españoles de música clásica hay menos prepotencia que en muchos de sus antecesores. "Quizá porque los de ahora conocen tanto sus aciertos como sus limitaciones". Pero Viana también reconoce que la importante inversión que se hizo durante los ochenta en formación ahora está dando sus frutos. "Hay más público, más conciertos y buenos músicos". Como estos cuatro, ya no prometedores intérpretes sino jóvenes maestros, que han elegido Madrid para vivir. Así es su vida en la capital.

- Judith Jáuregui, pianista. Rubia, alta y guapa. Cuando el pasado 20 de junio Judith Jáuregui, de 26 años, subió en vaqueros al escenario de la Casa de América para recoger su Premio de la Música Independiente muchos la podrían haber confundido con cualquier cantante pop de moda. Pero Judith iba a recoger el premio al Álbum de Clásica por Robert Schumman. El arte de lo pequeño. Nacida en San Sebastián, desde hace tres años vive de alquiler en un piso de Chamberí, sale a menudo a tomar cañas por el barrio de Malasaña o por la plaza de Olavide ("también de copas hasta tarde") y ensaya a diario en los locales Ritmo & Compás, rodeada de rockeros melenudos a los que les encanta verla tocar el piano. "Si pudiese tocar en vaqueros sería feliz", explica una de las más firmes promesas de la música clásica española. "A veces, en la clásica se ha pecado demasiado de vestidos largos que la alejan de la gente. Tanta formalidad asusta. Para apreciar la música clásica no hace falta entender de música clásica. Se trata de sentir", dice. A Judith, que ahora participa en un espectáculo de Antonio Machado junto a José Sacristán y que pasará por Madrid a final de año, no le gusta hablar de prepotencia en anteriores generaciones de músicos. "No es prepotencia, sino que, por una razón u otra, se han rodeado de un elitismo que asusta a la gente de la calle. Esa es una de las razones por las que mantiene su blog, pasa mucho tiempo en Facebook y en su iPod suena desde Blondie a Zenet ("estoy enamorada de su música"), pasando por Norah Jones o sus paisanos, el grupo La Oreja de Van Gogh.

Javier Perianes es el mejor pianista de su generación, según los expertos

La violinista Leticia Moreno obtuvo la mayor nota dada en la Guildhall School

- Javier Perianes, pianista. Este onubense tiene una máxima que procura cumplir a rajatabla. "Sí a las nueve de la noche hay Champions se acaba el estudio, los ensayos o lo que sea. Y si juega mi equipo, el Real Madrid, mucho más". Futbolero empedernido, Javier Perianes, pianista de 33 años es, según el periodista Enrique Viana el mejor músico de su generación. "Tiene una sensibilidad especial y muy buena técnica. Toca igual Chopin que Falla", dice. Vive desde hace 10 años junto al Retiro, donde "pasea, corre y queda con los amigos". Es poco nocturno y prefiere jugar al Trivial hasta las cuatro de la madrugada, que salir de copas. Y sí: en sus fotos promocionales también parece más una estrella del pop que un erudito maestro. "Es que no tiene sentido posar en las fotos con cara de estar inspirado todo el día. Nosotros también vamos al mercado. Además, pertenecemos a una generación que, sin olvidar a los grandes, tiene una mayor exposición mediática". En 10 días se marcha a Tel Aviv para tocar con la Orquesta Filarmónica de Israel, dirigida por Zubin Mehta, con la que interpretará Noches en los jardines de España.

- Leticia Moreno, violinista. A esta madrileña de 25 años la pillamos en una peluquería canina de su barrio, poniendo en orden los pelos de su perra. "Es tan buena que me la llevo a los conciertos. Se suele quedar tan quietecita que a veces la confunden con un abrigo", bromea. Y eso que Leticia Moreno ha dado muchos conciertos como violinista. Desde los 15 años viaja por todo el mundo actuando. "Acabo echando de menos Madrid", dice desde su casa en Pozuelo, el barrio donde nació y donde ahora vive con su hijo de cuatro años. Con multitud de premios a sus espaldas (incluso una matrícula de honor en la Guildhall School of Music and Drama de Londres, donde recibió la calificación más alta jamás concedida en la historia de la escuela por su recital de fin de carrera) reconoce que, tras sus conciertos, le da la euforia y le gusta festejar el éxito. "Me encanta salir de juerga, pero no puedo hacerlo tanto como me gustaría". Lo que sí practica es la natación y ensaya por la noche. "No soy muy de vaqueros como Judith", reconoce. "Nunca he ido a la moda, pero me gusta vestir bien".

- Adolfo Gutiérrez, violonchelista. Nació en Múnich hace 35 años pero vive en Lavapiés. Quizá al ser algo mayor que el resto tiene más claro esta nueva tendencia en la que los músicos de clásica se visten como estrellas del pop. "Esta música también es un negocio", explica desde su casa de Antón Martín. "A muchos promotores les fastidia que U2 llenen estadios y nosotros no. Así que han intentado que los músicos de clásica se acerquen a las estrellas del pop, pero es imposible. Esta música requiere mucha más atención, tanto por parte del autor como del público. A mí también me molesta llevar esmoquin, pero así tiene que ser porque no somos como Shakira. No lo critico, solo digo que es diferente. Lo importante es tocar bien, y si además eres guapo o guapa, no hay por qué esconderlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de junio de 2011