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Córdoba se viste de añil esperanza

La ciudad conoce hoy si alcanza el sueño de la capitalidad europea 2016

El Gran Capitán se despertó ayer en Córdoba vistiendo una camiseta azul añil con una estrella amarilla. Lo mismo hizo el obispo Osio. Las estatuas de algunos de los principales personajes locales amanecieron con esa prenda en lo alto: el uniforme distintivo de los voluntarios que colaboran para que la ciudad sea capital europea de la cultura en 2016.

Al mismo tiempo, en Madrid, una comitiva oficial, encabezada por el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y el nuevo alcalde, José Antonio Nieto, se preparaba para la defensa final de la candidatura en el Museo del Traje. Su turno era a las 10.45. Otras cinco ciudades españolas, San Sebastián, Burgos, Las Palmas de Gran Canaria, Segovia y Zaragoza son también candidatas. En Polonia, el otro país designado para acoger una capitalidad europea en 2016, el jurado ya ha elegido a Wroclaw. Hoy a las cinco de la tarde se sabrá cuál de las seis ciudades españolas la acompañará.

Entre los cordobeses ha prendido la idea de que este tren no se les puede escapar

A la misma hora en que los representantes cordobeses se batían el cobre en Madrid, unos voluntarios aguantaban estoicamente los treinta y muchos grados que ya caían frente al Ayuntamiento -de hecho, Séneca, uno de los pilares del estoicismo romano, era cordobés-. Repartían abanicos blancos con la estrella azul de la capitalidad, inspirada en la cúpula del mihrab de la Mezquita . A su lado, algunas señoras que ya hacían uso del regalo, discutían sobre: "Nos van a dar o no la capitalidad". La implicación de los ciudadanos ha sido una de las grandes bazas de la candidatura. Las miles de personas que en marzo abarrotaron el Puente Romano pidiendo la capitalidad, fue buena muestra de ello. Y la implicación de los colectivos culturales y sociales en la visita del jurado, hace una semanas, dejó claro que son clave.

La ciudad lleva 10 años enfrascada en esta empresa. Fue la primera en anunciar que presentaba su candidatura en España. La idea partió de los empresarios y enseguida la recogió la alcaldesa de entonces, Rosa Aguilar, que la impulsó. Pero la ilusión se ha hecho más grande cuanto más se acercaba la fecha de hoy. Y también cuanto más dura se han tornado las cosas para todos, con un paro galopante, crisis en empresas señeras como las constructoras Noriega o Prasa y hundimientos de escándalo, como el de Cajasur. De alguna manera, el objetivo de 2016 ha unido a todos los vecinos y partidos políticos. Existe la idea de que este tren no debe dejarse escapar, sobre todo en una ciudad que lucha por hacer de la cultura eje de su identidad y uno de sus motores económicos.

Pero 10 años de camino es mucho tiempo y Córdoba ya se ha transformado. Se ha reforzado la oferta cultural dinamizando citas que ya existían, como el Festival de la Guitarra, y potenciando nuevas apuestas, como La Noche Blanca del Flamenco o Cosmopoética, que ya es un referente de los encuentros literarios. Toda esa década de trabajo se resumió ayer en media hora de exposición y una hora de respuestas a preguntas del jurado. Defendieron una imagen de Córdoba tolerante, cuna de la convivencia entre las tres religiones monoteístas, musulmana, cristiana y hebrea, cuyo legado es útil para el futuro. La comitiva salió relajada y satisfecha del resultado. Hoy se sabrá si Córdoba alcanza su sueño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de junio de 2011