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Sin respuesta ante el fracaso escolar

Uno de cada cuatro alumnos de la escuela pública suspende las pruebas de nivel de primaria - La cifra de suspensos casi duplica el objetivo fijado por la UE

Mejora sin consuelo posible: el nivel de los alumnos catalanes de primaria despunta ligeramente respecto al del año pasado, pero los suspensos casi triplican el objetivo fijado por la UE. La tasa de fracaso escolar en las pruebas realizadas a los estudiantes de primaria, cuyos resultados publicó ayer la Generalitat, oscila en los centros públicos entre el 21% y el 26%, lejos de la pretensión del Consejo de Ministros de Educación europeo de reducir el fracaso escolar al 10%.

"Todos los centros han de mejorar", asumió la consejera de Enseñanza, Irene Rigau. Esta mejora, sin embargo, debería concretarse en un entorno de recortes en educación aplicado por la Generalitat: el Gobierno de CiU prevé suprimir la sexta hora en las escuelas el próximo curso pese a que padres de alumnos, expertos y el propio Parlament instaron al Gobierno catalán a mantenerla. "La mejora respecto al año pasado no se debe a la sexta hora", defendió Rigau. El recorte, sin embargo, tampoco parece garantizar la excelencia necesaria. "Las pruebas vuelven a demostrar que el sistema educativo necesita más dinero, pero la Administración solo se preocupa por ahorrar. Parece que al Gobierno no le importa el nivel que tengan los jóvenes catalanes", subrayó un portavoz del sindicato CC OO.

"El sistema falla si perpetúa las desigualdades", avisa un sociólogo

Los sucesivos Gobiernos de la Generalitat han hecho bandera del éxito escolar, pero el bajo nivel educativo con relación a otros países comunitarios se mantiene inamovible desde hace décadas, según recuerdan las pruebas nacionales e internacionales para conocer el nivel de los estudiantes.La prueba de primaria también plasma la desigualdad entre el sistema educativo público y el privado: el porcentaje de aprobados de los alumnos que acuden a un centro de pago

duplica el de los estudiantes de los centros de enseñanza gratuita. En algunas materias, como el inglés, la brecha rebasa los 20 puntos porcentuales. "La diferencia entre un tipo de centro y otro es alarmante", lamenta el sindicato ASPEPC.

La divergencia de resultados ahonda la problemática del modelo educativa catalán, advierten los expertos. "Hay múltiples factores además de la titularidad del centro", detalla Javier Ruz, sociólogo que ha realizado estudios sobre los sistemas educativos de distintos países. "Pero afirmar que se dispone de una enseñanza de calidad es cuestionable", advierte. Si el objetivo de la enseñanza pública y gratuita es generar una estructura que permite dotar de igualdad de oportunidades a los ciudadanos con independencia de su clase social, señala Ruz, el sistema está fallando. "Que haya diferencias fuertes de resultados entre centros públicos y privados significa que estamos fallando a la hora de corregir desigualdades de origen. Se perpetúan las diferencias sociales".

El departamento, por su parte, asumió la diferencia cualitativa entre los resultados de las escuelas privadas y los de las públicas, pero matizó estos han mejorado respecto al año anterior: los suspensos se han reducido especialmente en inglés (16 puntos) y también en lengua catalana (siete puntos), lengua castellana (ocho puntos) y matemáticas (seis puntos). Pero las consecuencias de estos niveles de fracaso escolar en edades tempranas combinados con los recortes de la Generalitat pueden ser tan graves como incalculables, señala el catedrático de Empresa y Ocupación Sergio Martínez. "Al mismo tiempo que se efectúan recortes, debería tratar de esclarecerse hasta qué punto el sistema educativo es responsable de la actual situación económica, desempleo incluido", detalla. "La enseñanza básica necesita más inversiones para mejorar: los recortes deben hacerse donde el impacto social es menor, por ejemplo en la Universidad", precisa.

Ello no significa que el sistema educativo catalán debe reformarse por completo, pero sigue arrastrando el mismo defecto desde hace años. "La falta de un gran pacto educativo que todavía no se ha logrado en democracia", señala el experto en itinerarios de formación, José Merino. "No cuestionaré que los cambios introducidos en los últimos años tengan implicaciones positivas; pero tantas modificaciones, algunas de ellas erráticas, impiden el buen funcionamiento de un modelo tan frágil como el educativo, donde todos los factores interactúan", coincide Ruz. Los ejemplos sobran y suelen reeditarse a cada cambio de Gobierno: desde que CiU accedió a la Generalitat el pasado noviembre, ha concretado cambios en el horario escolar y en el método educativo para informatizar y digitalizar las aulas. "Es evidente que cada partido político tiene sus propias ideas, pero intentar diseñar un modelo educativo a su manera daña gravemente el funcionamiento de los centros y, en consecuencia, empeora el nivel de los alumnos", subraya Ruz.

Desde primera línea del sistema educativo, docentes y directores de centros educativos también lamentan que no se haya logrado imprimir una gestión estructural en un área tan sensible como la educación. "Tantos cambios solo sirven para perder el tiempo", señala el director de un instituto barcelonés que pide el anonimato para poder opinar libremente. "Se están eliminando herramientas, como la sexta hora escolar, sin que hayan funcionado el tiempo suficiente para medir su impacto positivo o no", lamenta. "Cambiar algo sin poder saber si ha funcionado o no es absurdo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de junio de 2011