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Crítica:LIBROS | NARRATIVA Y POESÍA

Luces sobre la herida

Narrativa. Las cuatro piezas que componen el nuevo libro de Marcos Giralt Torrente abarcan cuatro miradas sobre una de las situaciones más dolorosas por las que la mayoría de los seres humanos tienen que atravesar algún día en su vida: los finales sentimentales. Por eso se titula El final del amor. El propósito del libro casa perfectamente con la temática que caracteriza la obra narrativa del escritor madrileño. Una constante: el filo inclemente en la disección de determinado tipo de familia, el retrato de una clase media urbana, la descripción pormenorizada de los mecanismos que tienen para ocultar sus miserias. Estos elementos se hallan en las cuatro historias. Solo que ahora Giralt Torrente las organiza alrededor de una idea directriz: la manera inexorable con que se va larvando el deterioro de las parejas, su lento final. La primera historia se titula 'Nos rodeaban palmeras'. Una pareja viaja a un país africano. Un imprevisto los obliga a compartir con una pareja alemana una excursión a una isla. Como todo viaje, éste crea las típicas expectativas. La pareja española se ve involucrada en otro deterioro sentimental probablemente más desastroso que el que ellos jamás sospecharían para sí. Pero lo cierto es que la pareja alemana, con su extraña manera de desenvolverse, precipita la ruptura (que no tiene que ser inmediata pero no por ello postergable) de nuestros protagonistas. En 'Cautivos', la segunda historia, otra pareja decide un día, después de años de vivir como trotamundos (ricos), hacerlo ahora separados en una misma casa. Sólo la muerte de uno de ellos interrumpe esa dolorosa (y casi cómica) fórmula de vida. 'Joanna' es una historia de iniciación amorosa. En esta pieza Giralt Torrente demuestra su pericia, su sentido del control narrativo, de su manejo del tempo. Cuando parece que la historia de incipiente enamoramiento termina con la desilusión del adolescente (aunque está narrada desde su adultez), el autor de Tiempo de vida hace un inesperado viraje. Cuando todo nos acercaba al error de planteamiento, a una innecesaria prolongación, la historia adquiere de pronto su sentido más esencial. Y llegamos a la última pieza: 'Una gota fría'. Aquí se trata de la descripción de una pareja separada. Cada uno de sus componentes tiene otro compañero. Pero el fin de la relación con uno de ellos se convierte en la esperanza de volver con la pareja anterior.

El final del amor

Marcos Giralt Torrente

Páginas de Espuma. Madrid, 2011

164 páginas. 15 euros

Una constante: el filo inclemente en la disección de determinado tipo de familia, el retrato de una clase media urbana

Tenemos por tanto cuatro finales. Cada uno de ellos ofrece distintas facetas de la misma herida. Hablemos ahora de cuestiones técnicas. Las cuatro historias están narradas en primera persona. En todas los actores tienen nombres, menos el narrador. Los narradores son adultos. En dos, el narrador adulto se recupera a sí mismo como adolescente. En uno de estos dos últimos, el narrador fue protagonista de la historia que cuenta; y en el otro un testigo impotente de lo que ve. Otra cuestión importante. La forma de relato que utiliza el autor es un híbrido entre nouvelle y cuento, aunque la sensación que se impone siempre es la de nouvelle. La elección de esta estructura no es al azar, tiene su fundamento en la naturaleza novelística de lo que se nos relata. Y en lo demorado de su desarrollo. Por eso el lector hallará en la escritura de este libro una unidad estilística, además de resonancias sintácticas con novelas del escritor: la frase extensa que encadena estados de ánimo, observaciones psicológicas, interrogantes sin respuestas, localizaciones físicas, recuerdos. El mundo es complejo. Los finales son tristes. Este libro hace que recordemos, con la hondura y la lucidez compositiva que caracterizan la obra de Marcos Giralt Torrente, esa otra forma de muerte en que inevitablemente se convierte el final del amor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de junio de 2011

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