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Crisis en el alto tribunal

El empeño del PP en proponer a Enrique López bloquea la renovación

Trillo espera que las elecciones cambien la mayoría para tener más facilidades

Las enormes dificultades para renovar el Constitucional son una prueba más de la situación de bloqueo que vive la política española en algunas de sus esferas. Y después de la crisis abierta ayer por la renuncia de tres magistrados, nada parece indicar que las cosas vayan a cambiar. La renovación quedó bloqueada en noviembre de 2010, y ahí sigue.

El escollo es uno solo, y siempre el mismo: el empeño del PP en mantener como candidato a Enrique López, un juez de la Audiencia Nacional muy polémico por su faceta política, sobre todo cuando fue portavoz del Consejo General del Poder Judicial.

El PSOE mantiene su veto a López, y el PP insiste con ese nombre, muy vinculado a Federico Trillo, principal negociador de los populares en asuntos relacionados con la justicia. El PP juega con una gran ventaja. Mientras pasa el tiempo, se acercan las elecciones generales, que previsiblemente cambiarán la mayoría en el Congreso y podrían incluso permitir que los populares lograran, en vez del actual 2-2 en la elección de los magistrados por la Cámara, un 3-1 a su favor. Entonces sería el PSOE quien podría bloquear la renovación, pero para los populares es cuestión de esperar, en algún momento ganarían la partida.

El Constitucional debe fallar sobre bodas gay y aborto, claves para Rajoy

El Constitucional es clave en la estrategia del PP, ya que en la mesa del alto tribunal están asuntos de gran calado para su electorado, como el matrimonio homosexual, la nueva ley del aborto o la legalización de Sortu.

El entorno de Mariano Rajoy asegura que él quiere renovar. Sin embargo, el líder siempre deja este asunto en manos de Trillo, motivo por el cual ayer en el PP daban por hecho que no habrá renovación antes de las elecciones.

Ambos partidos culpan al de enfrente de que no haya acuerdo. La número dos del PP, María Dolores de Cospedal, achacó ayer la crisis actual al "caos" en que se mueve el Gobierno de Zapatero, que va, dijo, "a la deriva". Los socialistas interpretan que las tres renuncias son un mensaje al PP para que facilite la renovación.

López no oculta su amistad con Trillo ni su cercanía al PP, tanto que suele aparecer en actos políticos del partido. En los foros del PP se le trata como a un dirigente más, siempre con aspiraciones de entrar en política cuando Rajoy llegue al Gobierno.

El juez se convirtió en uno de los arietes contra el Ejecutivo del PSOE cuando era portavoz del Poder Judicial. El PP bloqueó durante dos años la renovación de ese órgano, tanto que López fue portavoz del CGPJ durante toda la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero y no cesó hasta finales de 2008. El PSOE vivió así casi cinco años con un Poder Judicial a la contra.

Las polémicas declaraciones de López sobre todas las cuestiones políticas del momento —llegó a plantear la necesidad de abrir un debate sobre la cadena perpetua— hicieron que la minoría progresista del CGPJ pidiera en dos ocasiones que le destituyeran como portavoz.

Después de largos años de bloqueo, siempre por López, Rajoy y Zapatero pactaron la renovación de los cuatro miembros del Constitucional elegidos por el Senado. El PP aceptó sacar a López de allí para evitar el bloqueo, pero lo metió en su cuota del Congreso. Y esos son los cuatro que siguen bloqueados.

El compromiso de Trillo y Rajoy con López por su trayectoria pasada parece firme, y la voluntad del PSOE de mantener el veto también, por lo que, salvo sorpresas por la presión que supondrá la crisis de ayer, no parece que nada vaya a cambiar hasta después de las elecciones de 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 2011