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Reportaje:#SPANISHREVOLUTION

La movida portuguesa renace ante las elecciones generales

Qué futuro tiene el Movimiento 15-M? La pregunta, que está en la mente de muchos en España, corre también de boca en boca en Portugal, después de las manifestaciones del pasado 12 de marzo, que congregaron a más de 300.000 personas en Lisboa y Oporto, en lo que constituye un precedente inmediato de la protesta española. La convocatoria, al margen de partidos, sindicatos y ONG, partió de cuatro jóvenes que un mes antes colgaron en Facebook un manifiesto en nombre de la Geração à rasca, expresión que puede traducirse como Generación en apuros. "Queremos ser parte de la solución", proclamaban los convocantes en un llamamiento a decir basta, y que hacían extensivo a "mileuristas y otros mal remunerados, esclavos disfrazados, subcontratados, contratados temporales, falsos trabajadores independientes, becarios, etcétera".

La masiva respuesta en las dos principales ciudades portuguesas a una convocatoria efectuada a través de las redes sociales sorprendió al Gobierno y a los partidos políticos. Y a los propios organizadores, que vieron rebasadas ampliamente sus mejores expectativas. Las manifestaciones reunieron a decenas de miles de jóvenes angustiados por la precariedad del mercado de trabajo y desencantados de los políticos de discurso monocorde y alejados de la realidad de la calle.

Durante unos días, los políticos contuvieron la respiración y los analistas hicieron cábalas sobre el futuro de aquel movimiento espontáneo de una generación en apuros. La mitad de los 680.000 desempleados portugueses tiene menos de 35 años. El 20 de abril, cinco semanas después de las movilizaciones, los promotores de Geração à rasca presentaron el nuevo Movimiento 12 de Marzo (M12M) como "un movimiento informal, no jerárquico, al margen de los partidos, laico y pacífico, que defiende la democracia en todas las áreas de nuestra vida y lucha por una ciudadanía cada vez más activa". La base de acción de M12M "es el porqué", anuncian sus impulsores, y advierten que cuestionarán "frecuentemente a los responsables políticos". Para ello, el movimiento tiene en cartera varias iniciativas, como promover una propuesta de ley contra la precariedad laboral, convocar una asamblea popular no deliberativa, exigir una auditoría de las cuentas públicas, promover un referéndum sobre el pago de la deuda soberana, y varias acciones directas.

"El voto", sostiene el M12M, "no agota todas las posibilidades de participación democrática". Hoy, 22 de mayo, primer día de la campaña electoral de los comicios del 5 de junio, en los que Portugal elige nuevo Parlamento, el M12M ha convocado una acción de protesta. Las dos próximas semanas serán un indicio de la capacidad de este movimiento para reagrupar y hacer oír la voz del descontento, que el pasado 12 de marzo se escuchó en Portugal con una intensidad desconocida desde hacía años.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de mayo de 2011