Bruselas ve posible una "suave reestructuración" de la deuda griega

La solución pasaría por alargar los plazos de devolución en lugar de una quita - Acuerdo para aumentar las garantías del fondo de rescate temporal

Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, aceptó ayer finalmente emplear la palabra maldita "reestructuración" para encontrar una salida a la deuda griega. Hasta ayer, el BCE, la Comisión Europea y el propio Juncker habían descartado esta opción por considerar que una reestructuración de la deuda griega provocaría una catástrofe peor que la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers en 2008.

Juncker habló ayer de "reestructuración suave" ("restructuration douce", dijo en francés). "Si Grecia hace todos los esfuerzos, entonces veremos si es posible proceder a una reestructuración suave de la deuda griega. Estoy completamente en contra de una reestructuración de gran calado", dijo Juncker, que entre los nuevos ajustes exigió la rápida privatización de activos públicos por más de 50.000 millones.

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Como en otras ocasiones, la solución ha consistido en cambiar la palabra para llegar a parecidos resultados. En el mundo financiero se produce la reestructuración de la deuda, cuando un país o una empresa no pueden hacer frente a sus obligaciones de pago y se ven obligados a efectuar una quita, a alargar los plazos de devolución, a rebajar los tipos de interés o varias de estas opciones a la vez.

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Un portavoz de Juncker dijo después que el concepto de "reestructuración suave" equivaldría a la traducción francesa de otra expresión muy en boga estos días, reprofiling, que equivaldría a un cambio de perfil de la deuda, una especie de rediseño de los contratos. La reestructuración suave o reprofiling implicaría un acuerdo voluntario para el alargamiento del plazo de amortización de los bonos así como una rebaja del tipo de interés. Se diferenciaría de la reestructuración ordinaria en que sería voluntaria y en que no habría quita, recorte o haircut.

Lo cierto es que poco a poco la idea de algún tipo de reestructuración, se le llame como se le llame, empieza abrirse camino en la UE. El secretario de Estado de Finanzas de Alemania, Joerg Asmussen, señaló ayer que "el reprofiling debería ser sólo una opción si las nuevas reformas de Atenas no logran resolver el problema". En su opinión, la manera de convencer a los acreedores que acepten voluntariamente nuevas condiciones no está clara.

Las autoridades griegas vieron el cielo abierto cuando vieron la posibilidad de que se suavicen las condiciones de pago de su deuda que asciende a 328.000 millones de euros, cuya mitad está en manos de bancos extranjeros y la otra mitad en entidades griegas.

El ministro de trabajo griego Louka Katseli, indicó que una posible opción "podría ser extender el vencimiento sobre una base voluntaria con la participación de todos los actores".

No obstante, para la ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, la "reestructuración o renegociación" de la deuda griega no está sobre la mesa.

Por otra parte, los ministros de Economía acordaron ampliar las garantías del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) desde 440.000 hasta 700.000 millones. El FEEF se constituyó con carácter temporal en mayo de 2010 para ayudar a países con problemas dentro de un paquete que aspiraba a movilizar hasta 750.000 millones. Luego se comprobó que si se quería obtener la calificación AAA para sus emisiones, de los 440.000 millones iniciales sólo estaban disponibles de modo efectivo 250.000, pues había que dejar una reserva. La solución técnica ha sido ampliar las garantías hasta 700.000 millones, de los que a España le corresponden 83.000 millones, de modo que el fondo de rescate tenga como tamaño efectivo disponible esos 440.000 millones pactados inicialmente.

Los ministros también alcanzaron un acuerdo para negociar con el Parlamento Europeo una norma que daría poderes a la nueva Autoridad Bursátil Europea (Esma) para restringir o prohibir temporalmente las ventas en corto al descubierto y los seguros contra el impago de deuda (CDS) en situaciones de emergencia. El objetivo de esta iniciativa es limitar la especulación con estos instrumentos financieros. Los líderes europeos consideran que este tipo de apuestas bajistas contra los bonos de los países periféricos han agravado la crisis de deuda de la eurozona. Pascal Canfin, eurodiputado por los Verdes y ponente sobre este asunto criticó la propuesta por poco ambiciosa.

El comisario Olli Rehn (izquierda), junto a los ministros portugués, Fernando Teixeira dos Santos, y griego, Yorgos Papaconstantinou.
El comisario Olli Rehn (izquierda), junto a los ministros portugués, Fernando Teixeira dos Santos, y griego, Yorgos Papaconstantinou.F. LENOIR (REUTERS)

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