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Reportaje:PENSAMIENTO

La excentricidad de los Baroja

En este 2011 se cumplen cien años de la publicación de dos novelas muy significativas de Pío Baroja, Las inquietudes de Shanti Andía y El árbol de la ciencia. Y se cumplen 55 años de su muerte, que es el momento en que su sobrino Julio Caro Baroja -pocos sabios ha tenido este país, don Julio lo fue- detiene sus extraordinarias memorias familiares, Los Baroja, y también esa hermosa semblanza que le dedicó a su tío, memorias y semblanza que ahora se recuperan y coinciden en las mesas de novedades, junto a algunas otras cosas inéditas. Baroja, siempre Baroja. Se van a cumplir también -el año próximo- cuarenta años de la celebración del centenario del nacimiento de don Pío. 1972 fue un año importante en su bibliografía. En el año del centenario la vieja editorial familiar, Caro Raggio, volvió a reeditar, tomo a tomo, las obras (casi todas: con Baroja nunca se sabe del todo: ahí están sus Obras Completas, coordinadas por José-Carlos Mainer para Círculo de Lectores, y que nunca lo fueron del todo) del escritor vasco. Los sobrinos, Julio y Pío, le habían ganado un sonado pleito al viejo Lara y Planeta perdió sus derechos obtenidos, no recuerdo en qué discutibles condiciones, de un Baroja muy mermado. En 1972, don Julio publicó una estupenda crónica familiar, Los Baroja, y un no menos excelente puñado de Semblanzas ideales, entre ellas, la primera, la dedicada al tío: ambos entonces en Taurus. Los Baroja es uno de los grandes libros memorialísticos españoles del siglo XX, un espléndido trabajo de campo de quien era antropólogo y sabio acerca de un grupo de gente que él mejor conocía por haberlos tenido próximos: los Baroja. Gente como el tío, desde luego, pero también el otro tío, el pintor y narrador, Ricardo, y la madre de ambos jóvenes, doña Carmen, y también Julio y Pío Caro. Lo subrayé en la página 85 de la vieja edición de 1972, lo encuentro ahora en la 80 de esta feliz recuperación. Estas palabras de don Julio: "Vivir un poco al margen en España y sin vínculo con el exterior: tal fue el destino de mi familia y mi mismo destino. Algunas veces me pregunto por qué. Sin duda todos hemos adolecido de cierta excentricidad y de carácter algo difícil. Unos por el estilo, otros por otro. He pensado a veces asimismo en que había timidez familiar. Ahora no lo creo. Se trata más bien de una falta de acomodo físico, espantoso, con mucha gente... Y esto se paga, vaya el país a la derecha o vaya a la izquierda, se adore al ministro socialista o al que es miembro de la Adoración nocturna". Tremendas y lúcidas palabras de don Julio Caro, tan barojianas. Y lo dice al final del estremecedor capítulo dedicado al tío y que deben leerse -ahora que la novedad lo propicia- junto a esa hermosísima Semblanza de Pío Baroja, que se descuelga del viejo volumen de Semblanzas ideales y se enriquece en una cuidada edición con unas entrañables cartas inéditas de la familia escritas durante y después de aquel desastre incivil, conmovedores los cuidados y consejos que se intercambian tío -al otro de la frontera- y sobrino -a este lado de la misma-; el mismo cuidado y mimo que debió poner el sobrino ayudándole a componer al tío, ya en sus últimos años, este divertimento, esta pequeña pieza, Los convencionales humoristas, menor si se quiere, pero muy entretenida y ligera, situada en la raya fronteriza con unas gentes del Antiguo y Nuevo Régimen. Una estupenda ocasión, pues, esta de abarojar la primavera literaria.

Los Baroja (memorias familiares). Julio Caro Baroja, RBA. Barcelona, 2011. 541 páginas. 32 euros. Semblanza de Pío Baroja. Julio Caro Baroja. Ediciones 98, Madrid, 2011. 160 páginas. 17 euros. Los convencionales humoristas. Pío Baroja. Caro Raggio. Madrid, 2011. 109 páginas. 22,80 euros. La dama de Urtubi y otros cuentos. Pío Baroja. Ilustrado por Rafael Satrústegui. Caro Raggio. Madrid, 2010. 100 páginas. 24 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de mayo de 2011