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CARTAS AL DIRECTOR

Conciliación o adaptación

. Alcalá de Henares, Madrid

La carta al director titulada Educación pública y conciliación habrá sido leída y aclamada por mucha gente, incluidos políticos y sus asesores, y lo que me preocupa es que la confusión de ideas y conceptos que en ella se expresan puedan llegar un día a convertirse en un todo y ese todo devenir en ley.

¿Para conciliar qué? Supongo que la autora de la carta se refiere a la vida laboral y la familiar, porque, si no, estaríamos hablando de "adaptar" (la vida familiar y/o la escolar a la laboral) y eso es muy diferente de conciliar. Habrá que aclarar, pues, que dentro de la vida familiar se integra la escuela, al menos en la parte en que a esta le corresponde (junto a la familia) educar, sobre todo en sus primeros años. Favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar debe ser una prioridad en política, pero ello no debe suponer aislar al sistema educativo como un tercer elemento a conciliar.

Precisamente, buena parte de los problemas del sistema educativo español se derivan, en contra de lo que pudiera pensarse, de la adaptación del mismo a ritmos y costumbres muy arraigados en España, que se priorizan a la hora de diseñar unos horarios y calendarios escolares absolutamente irracionales, auténtico lastre para el progreso social y económico por el impacto que tienen en la educación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 2011