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Reportaje:

La recompensa al esfuerzo

Los galardones a músicos jóvenes reconocen a 40 intérpretes - Los tres conservatorios y el Gobierno conceden los premios

Colectiva. El colectivo Amok presenta la instalación audiovisual Colmena vertical. Abierta hasta el próximo 20 de abril.

De lunes a viernes, de 19.00 a 21.30. Escuela de Artes y Oficios. Plaza Conde Peñaflorida, 1. Vitoria.

Olatz Ruiz de Gordejuela tiene 13 años, pero se desenvuelve con el aplomo de una persona de mayor edad. Esta chica vitoriana ya ha decidido que quiere ser violinista, por lo que ensaya varias horas al día, hace los deberes del colegio por la noche y pasa con sus amigas menos tiempo del que desearía. "He tenido que dejar algunas cosas", reconoce.

Tener que asumir renuncias tan temprano le ha brindado una madurez impropia para una estudiante de segundo de ESO. Este tesón fue recompensado ayer con el premio a la mejor violinista vasca de entre 12 y 15 años, entregado en el conservatorio Juan Crisóstomo de Arriaga, en Bilbao. El centro acogió el acto de concesión de los quintos galardones para músicos jóvenes de Euskadi, organizados conjuntamente por dicho centro, los conservatorios Jesús Guridi, de Vitoria; Francisco Escudero, de San Sebastián, y el Gobierno.

Celaá: "Se premia el esfuerzo de los que optan por la música para su formación"

"Cuando el público disfruta, soy feliz", asegura un joven pianista premiado

Jon Urdanpilleta, de 14 años, fue reconocido como mejor pianista en la misma categoría. Invierte casi el mismo tiempo que Olatz en ensayar e igualmente ha decidido que se dedicará profesionalmente a la música. "Si no soy pianista, seré violinista", asegura.

Su vena musical viene de familia. Su madre es profesora en la escuela municipal de piano de Atotxa, en San Sebastián, y miembro del Orfeón Donostiarra. Cuando el joven no está practicando, en el colegio o con sus amigos, busca tiempo para escuchar música. Sus gustos corroboran su afición: Chopin, Bach, Schumann y Brahms.

Citas como la de ayer, en la que se entregaron 13 galardones en cada una de las tres categorías establecidas en función de la edad, contribuyen a que los jóvenes hallen un argumento más para justificar el sacrificio.

La consejera de Educación, Isabel Celaá, que presidió el acto, resumió: "El fin es reconocer el esfuerzo de los que han optado por la música como parte fundamental de su formación".

La clásica no es una música con mucho predicamento entre los más jóvenes, y Olatz lo comprende. "Mis amigas me dicen que no entienden que dedique tanto tiempo al violín", apunta la joven, quien ha tocado ya en auditorios parisinos y que el pasado año quedó segunda en el mismo concurso.

Urdanpilleta ha ganado otros galardones en el Concurso Internacional Ciudad de San Sebastián y en el festival de Andoain. También ha viajado al extranjero para tocar el piano, concretamente a Berlín. "Ganar premios supone un reconocimiento a mucho trabajo", explica con tranquilidad.

Mientras se encuentra en sobre escenario, Jon sabe cuándo las cosas están saliendo bien, cuándo cada dedo halla la tecla en el momento preciso y cuándo el público está disfrutando con la pieza. "En ese momento me siento feliz", sentencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de abril de 2011