EL RINCÓN

Dibujar con vistas al cielo

Basta decir que al final del encuentro baja con los periodistas al bar de la esquina para invitarlos a un café y poder seguir así hablando de cómic, costumbres y comida italiana. Parecería que para Kim, nacido Joaquim Aubert en 1942 en Barcelona, de padre médico y republicano, la vida es relativamente sencilla. Vive en un pequeño sobreático del Eixample de Barcelona que con los años ha ido moldeando conforme a sus gustos y necesidades de soltero vocacional. En la terraza, en la que suele desayunar mientras oye el bullicio del patio de una escuela y contempla las azoteas, se fabricó él mismo un cobertizo-estudio que tiene atiborrado de libros, objetos, herramientas de todo tipo (es un manitas) y, claro, papeles, rotuladores y viejas plumillas con las que sigue dibujando a tinta china sus historietas.

La fama de su personaje Martínez el Facha, que publica en El Jueves desde 1977, casi había conseguido encasillarlo en un humor caricaturesco y político que escondía sus otros registros. Pero a finales de 2009 saltó la sorpresa. Junto con el historiador Antonio Altarriba, autor del guión, publicó El arte de volar (Edicions de Ponent), una novela gráfica que narra la biografía de un personaje anónimo, el padre de Altarriba, pero que representa la de toda una generación de perdedores, de la guerra y de la vida, con una fuerza, un dramatismo y una poesía que les valió un merecido y aplaudido Premio Nacional del Cómic en 2010. "Lo dibujé a lo largo de cuatro años y de una manera inusual, página a página, sin saber lo que pasaba después ni al final", comenta. "No esperaba el éxito que tuvo, pero se ha publicado en Turquía y en breve saldrá en Francia, lo que me hace mucha ilusión", reconoce.

Se nota su amor por la historia. "Me documento mucho, creo que la gente lo agradece", comenta el autor, que se confiesa un compulsivo comprador de objetos y, sobre todo, de libros viejos. "Voy mucho a los Encantes y todavía pueden encontrarse libros interesantes", explica mientras enseña una edición de 1851 de la biografía de Cristóbal Colón que escribió Washington Irving. Pero el gusto por lo antiguo no le quita la curiosidad por lo nuevo. "Sigo mucho a los jóvenes, te aportan mucho y además los hay buenísimos", afirma. Para su trabajo semanal no le falta gasolina porque en política "la realidad supera a la ficción". A ratos sueltos, y a la espera de otra novela gráfica que llevarse al pincel, va ilustrando un libro de cocina y dándole vueltas a la crónica de un mestizo de la época de la colonización de América. "Cuando empecé, si decías que trabajabas haciendo cómic te miraban mal, pero ahora incluso da cierta categoría", comenta irónico.

"Cuando empecé, si decías que trabajabas haciendo cómic te miraban mal, pero ahora incluso da cierta categoría", afirma Kim.
"Cuando empecé, si decías que trabajabas haciendo cómic te miraban mal, pero ahora incluso da cierta categoría", afirma Kim.Gianluca Battista

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de abril de 2011.

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