Las hectáreas de monte plantadas con eucaliptos se triplicaron en 20 años

Greenpeace pide a la Xunta que fije un límite de extensión para su cultivo

El problema no es el eucalipto en sí sino la mala gestión de sus plantaciones. Con esta idea, la asociación ecologista Greenpeace reclama que las Administraciones públicas pongan límites a los cultivos de esta especie, que suponen un 28% de la superficie arbórea de Galicia. En el informe La conflictividad de las plantaciones de eucalipto en España (y Portugal) la asociación concluye que "es el momento de sentarse con las Administraciones y los actores económicos para decirles qué hay que hacer, cómo hay que gestionar la plantación de eucaliptos". Y las críticas se las llevan sobre los gobiernos, la Xunta en el caso de Galicia. "La Administración se limitó a apoyar por diferentes formas el proceso o a mirar sin tomar ninguna medida que racionalizase la plantación de eucaliptos", incidió el portavoz de Verdegaia, biólogo y autor de parte del informe, Xosé Veiras, quien aseguró que Galicia es "un ejemplo paradigmático de eucaliptización".

Esta especie supone el 28% de la superficie arbolada de la comunidad

El problema de la Xunta "es que no hay problema" con los eucaliptos e incluso "ha recuperado las ayudas" para algunas de estas plantaciones. "No solo no se ponen límites, sino que se conceden ayudas", criticó Veiras. Las subvenciones para plantar eucaliptos dejaron de darse en el año 2000, según recoge el informe. El responsable de la campaña de bosques de Greenpeace, Miguel Ángel Soto, puso Asturias como ejemplo de comunidad que ha establecido un límite a las plantaciones de eucaliptos, mientras que en Galicia "todos los planes forestales se han incumplido reiteradamente".

Ante la "expansión incontrolada" de la especie, también en los espacios naturales protegidos -"Casi todos los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) de la costa están afectados"-, los ecologistas reclaman que "no se deje al libre albedrío" la ordenación y que se empleen criterios científicos y técnicos que tengan en cuenta la hidrología, la biodiversidad y la fertilidad del suelo, entre otros. "Una investigación independiente del sector productor", pidió el presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), Serafín González. Esa es también la principal reclamación de un manifiesto que presentaron hace unas semanas una veintena de organizaciones.

El impacto ambiental del eucalipto "no es una apreciación subjetiva, sino que está ampliamente documentado". Veiras insistió en que los daños de la especie están probados y que no tienen tanto que ver con el árbol como con las características del entorno en el que se planta o la gestión del cultivo. Las hectáreas dedicadas a esta especie se triplicaron en 20 años y pasaron de 130.000 en los años setenta a 400.000 a finales de los noventa. Dónde y cómo se plantó tanto árbol fue decisión "del mercado", indicó.

El estudio recoge el ejemplo de las Fragas do Eume, declaradas parque natural y zona de Red Natura, en el que el eucalipto "está causando problemas de biodiversidad" tanto en zonas interiores como del entorno, apuntó González. "En las Fragas no se está acometiendo un programa ambicioso de sustitución de los eucaliptos. Y estamos hablando del bosque atlántico de baja altitud más importante de Europa", remarcó Veiras. Imaginen, invitó, qué pasa en otras zonas. Desde finales de los sesenta hasta el año 2003, el bosque autóctono de este espacio protegido se redujo en un 20%. La superficie de plantación de eucalipto pasó en este tiempo de representar el 7% del total a más de un 20%, más de 1.800 hectáreas, según el informe de Greenpeace. "Ni siquiera", advirtió González, la Administración "está retirando los eucaliptos en las zonas de dominio público hidráulico en la que podría intervenir de forma directa e inmediata, sin ningún problema con los propietarios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 08 de abril de 2011.

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