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Trabajo reclama moderación salarial durante una década

Gómez dice que el problema es el mercado financiero, no el laboral

Salir de la crisis va a requerir muchos sacrificios, y entre ellos está la moderación salarial "durante lustros" para quienes tengan la suerte de tener trabajo. España forma parte del euro. Y eso no permite devaluar la moneda de un día para otro para ganar competitividad de forma rápida. Así que hay que optar por otra vía, más dolorosa eso sí: la moderación salarial. También se podría elegir impulsar la innovación y la inversión empresarial, pero eso requiere mucho más tiempo. Ese fue el razonamiento que empleó ayer el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, cuando reclamó "moderación salarial" por "lustros", en un acto organizado por KPMG y Europa Press. A la salida del evento precisó que hablaba de "dos lustros", una década.

Para lograr este objetivo, Gómez no cree que haya que darle la vuelta al sistema de negociación de salarios actual (IPC previsto, complemento de productividad y cláusula de salvaguarda). "Tenemos un buen acuerdo que ha permitido que los salarios subieran un 1,3% en diciembre cuando los precios crecían al 3%", admitió.

El ministro de Trabajo justificó la prolongada languidez salarial que reclama argumentando que los sueldos tienen que crecer por debajo de la productividad durante años. Con ello, las empresas tendrán margen para invertir y generar empleo, y rebajar así el alto paro que hay España. Entonces será el momento de que sueldo y productividad vayan de la mano, según la teoría ministerial.

Sobre la reforma de la negociación colectiva, Gómez reiteró que el pacto, de haberlo, no puede dilatarse más allá de una semana o dos. El responsable de Trabajo se mostró a favor de simplificar los niveles de los convenios y concentrarlos en dos: sectores ("bien nacionales o autonómicos") y empresas. No se mostró partidario de erradicar el ámbito provincial, pero sí de marginarlo.

En lo referente a la prórroga indefinida de los convenios finalizada su vigencia -la ultraactividad-, Gómez reclamó a los agentes sociales una solución que, "sin perjudicar los derechos de los trabajadores", permita que no se enquiste la negociación.

El acto, en el que el único miembro del Gobierno presente fue la ministra de Defensa, Carme Chacón, contó también con los secretarios de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, y CC OO, Ramón Górriz, y el vicepresidente de CEOE, Arturo Fernández. Ante este auditorio, Gómez aprovechó el momento para recuperar un clásico de su departamento: el tradicional enfrentamiento con el Banco de España. Por la mañana, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, había vuelto a situar la prioridad de la economía española fuera de su negociado. En su opinión, una "reforma de las instituciones laborales" es más importante que la reestructuración de las cajas. Gómez despejó y le devolvió la pelota a su tejado. "No tenemos el mejor mercado laboral del mundo", admitió, pero pronto pasó al contrataque al decir que los principales problemas de la economía están "en el mercado financiero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de abril de 2011