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Mas rebaja las propuestas de corte liberal de sus asesores

El presidente catalán busca el pacto en la cumbre anticrisis

Artur Mas prometió durante la campaña electoral catalana organizar una cumbre anticrisis, con la obsesión de que no acabara siendo tan solo una foto. La jornada, que se celebra hoy, no pintaba bien, así que el presidente de la Generalitat inició ayer una carrera contra reloj en busca de un pacto. El Consejo Asesor para la Recuperación Económica y el Crecimiento (CAREC), creado por Mas, había elaborado una propuesta de corte tan liberal que provocó estupor en la oposición y en los sindicatos. Incluía propuestas como el contrato único; el copago en sanidad, educación y justicia; o replantear el puesto vitalicio de los funcionarios. Mas reculó, y anoche envió a los grupos parlamentarios un documento de mínimos muy diferente.

El Parlamento catalán deberá estudiar un nuevo pacto fiscal

La resolución contiene cinco propuestas de acuerdo que en principio deberían ser asumibles por todos los diputados y los agentes sociales: un plan para simplificar la Administración catalana; una reforma de la formación profesional para adaptarla al nuevo modelo productivo; un paquete de infraestructuras (el corredor mediterráneo y el aeropuerto de El Prat, entre otras); una reforma fiscal que favorezca la actividad empresarial; y un programa para crear empleo, destinado especialmente a jóvenes y a mayores de 50 años.

Mas apuesta por encargar al CAREC cuatro nuevos informes, para explorar nuevas vías de financiación del sector privado; buscar un marco "flexible" para las pequeñas y medianas empresas, a su juicio, las más castigadas por la crisis; diseñar una política industrial más vinculada con las universidades y la innovación; fomentar "el espíritu emprendedor"; y redefenir la política energética. Curiosamente, Mas no hace alusiones a la energía nuclear ni a la línea de muy alta tensión, contemplada en el primer documento.

La propuesta más llamativa, no obstante, es el mandato al Parlamento catalán con el que concluye el documento. Una comisión de la Cámara deberá consensuar la posibilidad de plantear un nuevo modelo de financiación similar al del concierto económico del País Vasco antes del próximo 31 de octubre.

Con todo este paquete de medidas, Mas se garantiza la foto con la oposición. Diversas fuentes señalaron anoche que es muy probable que pueda alcanzar el acuerdo de mínimos que buscaba.

Solo el Partido Popular compartía el diagnóstico de los expertos, aunque rechaza de plano el concierto. El último documento de Mas, en cualquier caso, tiene muy poco que ver con el que confeccionaron sus asesores (empresarios y académicos, bajo la dirección del presidente de Abertis, Salvador Alemany).

Los sindicatos habían mostrado su oposición radical al texto de los expertos porque eran de corte muy liberal y alejadas de un posible consenso.

A lo largo del día de ayer, el presidente catalán vivió una jornada frenética en la que se entrevistó con la mayoría de los líderes de la oposición, entre ellos Alicia Sánchez-Camacho (PP) y Joaquim Nadal (PSC).

Su voluntad de acuerdo le llevó incluso a acercarse al despacho del ecosocialista Joan Herrera. De hecho, la intensidad de la jornada fue tal que Mas votó a favor de impulsar la consulta soberanista popular de Barcelona, el 10 de abril, cuando CiU se abstuvo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de marzo de 2011