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Tribuna:Elecciones municipales

Lengua, cultura y negocio

La semana pasada se publicaba en el Diario Oficial de Galicia la enésima subvención al mundo editorial; esta vez eran 400.000 euros para la edición solo en gallego de recursos didácticos. La Asociación de Editores de Galicia ha sido especialmente beligerante con la labor de Galicia Bilingüe y ha tenido una influencia notable en la negativa del presidente de la Xunta respecto a permitirles a nuestros hijos elegir la lengua de los libros de texto como nos había prometido a los padres en campaña electoral. Nos consta que en gallego sí se están usando para todas las asignaturas en muchos centros, pero quienes los prefieren en español a menudo se encuentran con un no rotundo o con insinuaciones disuasorias, las más habitual: "Estás a facerlle moito dano ó neno", como si en vez de un libro en español le estuvieras dando un bocadillo de cicuta para la merienda. Uno pensaría, y eso creíamos nosotros al principio, que como la maquinaria de una editorial no sufre ningún desperfecto por editar también en español, que como cuesta lo mismo imprimir una j que una x, los editores no tendrían por qué ver en nosotros una amenaza a su negocio. Después fuimos conociendo todo el universo del pequeño mundo de la cultura de este pequeño y bello lugar de Europa, un universo con sus estrellas, pero también con sus satélites y sus agujeros negros, y comprendimos que los editores no solo publican libros de texto; también son el soporte para los más de 230 escritores que se agrupan en la Asociación de Escritores en Lingua Galega.

Tres días antes de la publicación de estas ayudas habían aparecido otras para traducción y para subvencionar el 75% del precio de venta de ciertos libros en gallego. Es solo una ínfima muestra de la millonada que recibían del bipartito y que siguen recibiendo del Gobierno de Feijoo. Estamos ante un coto cerrado de traductores, creadores, de escritores en solo una de nuestras dos lenguas que copan eventos culturales ya sea en tierras del Caribe o en pazos made in Galiza, y que se encaraman a los púlpitos de opinión para excomulgar al que osa rechistar. Algunos escriben muy bien historias blancas, otros filtran su negra ideología a través de unas obras que llenan las estanterías de las bibliotecas y saltan de una edición a la siguiente en muchos casos gracias a la magia de figurar en el listado de lectura obligatoria de los centros de enseñanza.

Me detengo en la introducción que figura en el texto de una de estas ayudas: "Para que Galicia crezca intelectualmente", dice. Extraña forma de crecer si se mutila la creación en la lengua que habla la mitad de sus ciudadanos, la materna, además, de la mayoría de los jóvenes. 45 editoriales en Galicia he llegado a contar. EL PAÍS informó hace poco de la existencia de una que publica en español, como si se hubiera descubierto un planeta solitario girando en el sentido erróneo. No sabemos si el español es incompatible en Galicia con la creatividad, lo que sí sabemos es que resulta incompatible con las ayudas oficiales, incluso con aquellas destinadas a los más jóvenes; el programa A xuventude crea de la Xunta limita también al gallego cualquier tipo de expresión artística, desde el relato corto hasta el comic o el teatro. Les dirán que ellos tienen las puertas abiertas de Madrith, obviando lo importante que es la cercanía para dar los primeros pasos. "Que usen el gallego", les dirán tal vez, olvidando que las palabras de uno son las que le sugieren sensaciones, aquellas con las que valora la musicalidad de una frase.

Recordé la reflexión de un escritor: "Un editor debe tener espíritu de mercader pero también alma de poeta". No apelo al alma de poeta de los editores, tampoco a la de los mercaderes de votos; sí a la población para que empiece a entender que el pretendido intento de preservar el patrimonio cultural es en demasiadas ocasiones el interés en conservar otro tipo de patrimonio y de perpetuar una casta reacia a compartir la clientela y los privilegios. Lo que haría realmente crecer intelectualmente a Galicia sería abrir las ventanas para que corra el aire y que los creadores en gallego que por su valía no temen la competencia en libertad, se desmarcaran de esta situación endogámica tan empobrecedora para el conjunto de la sociedad.

Gloria Lago es presidenta de Galicia Bilingüe

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de marzo de 2011