POESÍA

En el próximo mundo

Poesía. Para Mario Campaña (Guayaquil, 1959) la poesía no es una identidad sino un destino, menos una actividad concreta que un lugar -el lugar donde se habita en permanencia-. En los últimos años -desde Barcelona, desde Glasgow, desde Ecuador o desde el campus de alguna universidad estadounidense- ha traducido a Mallarmé y a Baudelaire, ha razonado antologías (Casa de luciérnagas, de poetas latinoamericanas, y Poesía argentina de hoy, ambas en Bruguera), ha escrito artículos y ensayos, y dirigido la revista Guaraguao, de cultura latinoamericana, que se edita en Barcelona desde 1996. Uno de los mejores volúmenes de poesía publicados en España en los últimos años, inexplicablemente inadvertido para la crítica, Pájaro relojero (Galaxia Gutenberg, 2009), que reúne obra de enormes poetas centroamericanos del siglo XX -Salomón de la Selva, José Coronel Utrecho y Carlos Martínez Rivas, entre ellos-, fue concebido, seleccionado y prologado por Campaña.

En el próximo mundo

Mario Campaña

Candaya. Barcelona, 2011

92 páginas. 12 euros

Si la poesía es para Campaña un espacio, un lugar donde se habita en cualquier localidad, es comprensible que sus libros no sean un collar de instantes inspirados sino construcciones, proyectos meditados. Apenas hay anécdota en sus poemas; como en 'Muerte sin fin', de Gorostiza, donde todo lo que puede pasarle al hombre está contenido en la observación de un vaso de agua, los versos de Campaña no narran: dibujan el cambiante contorno donde podría suceder toda acción. En su libro anterior, Aires de Ellicott City (Candaya, 2006), en el que Carlos Germán Belli creyó ver un viaje circular (lo dice en el prólogo), Campaña creaba, redescubierto el habla de su infancia, el castellano del Pacífico ecuatoriano, una atmósfera nueva, cerrada, un bucle en el que vuelve lo que fue, no como nostalgia: como materia prístina. Como cadencia, esa medida detrás del ritmo que sustenta y da sentido a la materia verbal. En el próximo mundo es, también, un poema único, aunque en su segunda mitad se abra a un conjunto de satélites que ascienden hacia ese orbe prometido, menos una utopía que un sueño desvelado en que se puede volver en el tiempo, no en el espacio: "En el próximo mundo lo viejo será joven y lo joven / Primero existirá en su pura belleza, / Luego madurará y será aún más joven". Porque en los primeros versos había dicho: "Sin estrépito el mundo empieza, mudo. / Un hueco calcinado". Un ámbito complejo, donde el poema alcanza su verdadero destino: trabajo artístico, forma simbólica, planeta alejado de toda efusión emocional.

B. Pepone /Corbis
B. Pepone /CorbisB. Pepone /Corbis
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