Industria renovó un día antes del terremoto el permiso de Cofrentes

El Gobierno, que ahora revisará la concesión, no hizo pública su decisión

El 10 de marzo, la víspera del fuerte terremoto que ha dejado fuera de control la central nuclear japonesa de Fukushima, el Gobierno renovó la licencia de la planta de Cofrentes para poder seguir funcionando diez años más. Entonces, la decisión no se hizo pública -había tiempo hasta el próximo sábado, fecha en la que caducaba el permiso anterior- aunque el trámite se daba por hecho. Ni siquiera se trasladó el acuerdo a la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ana Botella, que el martes indicó que aún no se había tomado la decisión.

Ayer, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, anunció la prórroga de la licencia de esta central aunque indicó que se revisarán las condiciones bajo las cueles se concedió el permiso por si son necesarias medidas complementarias de seguridad.

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En un comunicado difundido ayer, Industria indicó que ha solicitado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) una revisión de los sistemas de seguridad de todas las centrales españolas. Se trata fundamentalmente de estudios sísmicos complementarios así como de riesgos de inundación. De esta serie de análisis adicionales, el Gobierno "considera prioritarios los de la central de Cofrentes".

El motivo es la reciente prórroga de su funcionamiento. Con el aval de un informe favorable del CSN, la planta nuclear valenciana obtuvo la renovación de su licencia condicionada al cumplimiento de una serie de condiciones relacionadas con los incidentes menores que ha sufrido el complejo los últimos meses. En esta serie de recomendaciones no se encuentra el reforzamiento de la seguridad de los accesos, acordada tras el asalto que sufrió el recinto nuclear por parte de Greenpeace el 15 de febrero, ya que el informe del CSN se elaboró antes de que se produjera la acción de la entidad ecologista.

"A la vista de lo sucedido, el ministerio considera prioritario que el CSN analice a la mayor brevedad el posible impacto de la nueva situación sobre las condiciones incluidas en la autorización de Cofrentes por si fueran necesarias actuaciones complementarias a la luz de los nuevos acontecimientos", añade el escrito facilitado por el Gobierno.

Es probable que la normativa general de seguridad de todas las centrales sea sometida a revisión mundial a raíz de los sucesos de la planta de Japón. Fuentes cercanas al Ejecutivo apuntan que habrá que esperar para poder sacar conclusiones de lo sucedido y para que las entidades internacionales, con la Agencia Internacional de la Energía Atómica a la cabeza, establezcan nuevos estándares de calidad. Serán estos nuevos requisitos junto a los estudios locales los que se aplicarán para revisar la seguridad de Cofrentes y el resto de centrales españolas.

Mientras se anuncian nuevas medidas de control en las nucleares, el alcalde de Zarra, Juan José Navarro, reafirmó ayer que mantiene la candidatura del municipio para albergar el Almacén Nuclear Centralizado (ATC) destinado a acoger todos los residuos nucleares que generan las plantas españolas porque, a su juicio, "es el modo de poner más seguridad a las centrales". La elección de la ubicación de este silo está pendiente por parte del Gobierno, aunque Zarra partía como la localidad mejor situada. El responsable de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, rechazó ayer pronunciarse sobre la prolongación de la vida útil de la central de Cofrentes, aunque sí recordó su negativa a que se instalen nuevas infraestructuras nucleares en la Comunidad Valenciana, como el silo de Zarra.

Por parte del PP, el vicepresidente primero del Consell y conseller de Industria, Comercio e Innovación, Vicente Rambla, indicó que si los acontecimientos de Japón "hacen recapacitar de cara al futuro, hay que hacerlo con sensatez y prudencia". El portavoz de Compromís en las Corts, Enric Morera, criticó la decisión de prorrogar la licencia de Cofrentes, un "nuevo error" del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. "Es una decisión insegura y que nos aleja de un futuro sostenible", dijo.

Parecidas pero distintas

De las ocho centrales nucleares que funcionan en España, solo dos (las de Cofrentes y Santa María de Garoña) son del tipo de reactor de agua en ebullición, el mismo sistema que emplea la planta de Fukushima para generar energía eléctrica. Los reactores de las seis restantes se mueven por agua a presión, el procedimiento más común.

Sin embargo, prácticamente aquí acaban las similitudes entre las centrales valenciana y japonesa. La planta de Garoña (Burgos) se puede considerar un modelo muy similar al japonés. Ambas las fabricó la empresa estadounidense General Electric y entraron en servicio el mismo año, en 1971.

La central de Cofrentes también es obra de General Electric y de agua a presión, pero fue inaugurada en 1984, por lo que supone un diseño más evolucionado del reactor. Si las primeras corresponden a un modelo boiling 3 (de ebullición, en inglés), la valenciana es un boiling 6, según fuentes del sector.

Ello se traduce en diferencias, por ejemplo del edificio de contención. La cubierta que ha estallado en dos de los reactores de la central japonesa es mucho más resistente en el caso valenciano. Está construida con hormigón pretensado de 80 centímetros de espesor, por lo que es una estructura totalmente rígida y sería más difícil que explotara el techo.

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