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Entrevista:TROTAMUNDOS | Yon González - Actor | EL VIAJERO HABITUAL

Moteros aventureros

"Yo, mi novia y la Harley". Ese fue el único requisito que se planteó para sus últimas vacaciones veraniegas el actor guipuzcoano Yon González, que estrena Torrente 4

Yo, mi novia y la Harley". Ese fue el único requisito que se planteó para sus últimas vacaciones veraniegas el actor guipuzcoano Yon González, que ayer estrenó el filme Torrente 4.

¿Y en qué dirección decidieron tirar?

La idea era ir en moto de Madrid a París y luego a Ibiza. Sin planear nada y sin mirar siquiera un mapa. Cada día disfruto más viajando así; cero agobios.

Pero así pueden surgir percances inesperados...

Simplemente, nos propusimos tirar millas en dirección norte hasta París, casi siempre por secundarias porque nos aburre la autopista. Y así, un día nos metimos por un desvío precioso entre campos de girasoles y acabamos plantados frente a un pueblo idílico con su castillo.

¡La suerte del aventurero!

Ya le digo: nos lo encontramos por casualidad. Debía de ser Amboise, en la Ribera del Loira, aunque no estoy del todo seguro porque ese día nos hicimos 900 kilómetros. En total, tardamos tres días hasta París.

¿Y nunca temieron quedarse tirados?

Cuando apretaba el sueño parábamos en el siguiente pueblo y dormíamos en el hostal de turno. Y si había hambre, lo mismo nos daba parar en un restaurante con un entrecot de cine que en un McDonald's. Lo único que nos preocupaba era tener el depósito lleno.

En París por lo menos no faltan gasolineras.

Y hacerse en moto el barrio latino, Montmartre o los Campos Elíseos es una gozada. También paseamos mucho a pie a orillas del Sena, por Le Marais...

Y de ahí a Ibiza. ¡Vaya locura!

Antes nos fuimos hasta el Mont Saint-Michel. De repente nos apeteció verlo y sentarnos a orillas del canal de la Mancha antes de rodar hacia el sur.

Más improvisación, imposible.

Y tanto. Lo único que sí teníamos dispuesto era el billete del ferry desde Valencia hasta Ibiza, y al final nos tocó apretar mucho el paso. Embarcamos en plan película de acción. Subimos la compuerta en moto cinco segundos antes de que la cerraran.

Pero en Ibiza supongo que no se estresaron mucho.

Imagínese. Calas, calas y más calas. En total fueron 5.000 kilómetros en 14 días. Disfrutamos cada uno de ellos. Y sin mirar un solo mapa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de marzo de 2011