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CARTAS AL DIRECTOR

La ley del embudo

Majadahonda, Madrid

Imaginemos una empresa que a la hora de plantearse el coste de la electricidad que consume pretendiera que la compañía suministradora ajustara su precio a la productividad que ella (la empresa) fuese capaz de obtener.

En una economía de mercado esto no se hace así, y sin embargo toda una rama de políticos, empresarios y economistas pretenden que así sea y que la legislación lo sancione para otro factor de producción: el trabajo. De hacerles caso se trocearía empresa por empresa el mercado laboral en aras de facilitar el mantenimiento o incluso la nueva creación de empresas ineficientes, por obsolescencia o infracapitalización, compensando su baja productividad con las rebajas en el coste del trabajo. Curiosa manera de cambiar el modelo productivo español hacia una mayor competitividad.

Expertos economistas de FEDEA, una fundación patrocinada por varios de nuestros mayores bancos y grandes empresas, dan un paso más en esa dirección y nos proponen que el coste del trabajo se mueva incluso por debajo de los aumentos de productividad. No hace falta usar mucha ciencia económica, basta un poco de matemática elemental, para comprender que una medida así se traduce en un progresivo crecimiento de la desigualdad entre las retribuciones totales del trabajo y del capital. Dicho de otra manera: intentan presentar como ley económica moderna la muy vieja ley del embudo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de marzo de 2011