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Voces. Antología de narrativa catalana contemporánea

Narrativa. La antología es el subgénero más libre y caprichoso porque no tiene ley alguna o puede pelearse con todas. Lolita Bosch se ha empapado abiertamente de alegalidad para montar una "voz continua" y "conjunta": al menos dos tercios de los 41 autores (todos menores de 45 años) son desconocidos de la inmensa mayoría de los lectores y en torno a una decena tiene obra publicada más o menos identificable, "escrita en una lengua pequeña, protegida con celo y querida por la mayoría de sus hablantes como si fuera un objeto precioso", según explica Lolita Bosch con un romanticismo muy destrempador. En la introducción explica también que algunos autores no han entrado porque a ella le faltó convicción y otros están fuera porque no quisieron estar dentro (aunque se callan los nombres). El rasgo más original es sin embargo algo enfadoso o demasiado guays para mi gusto ya fósil o veterotestamentario: la presentación de los autores omite la información mínima excepto año y lugar de nacimiento porque la antóloga propuso un cuestionario a cada uno, del que ha extraído y sintetizado algunas de las respuestas. El resultado tiende a infantilizarlos a todos en un perfil formato facebook: a uno le gusta tocar la flauta, a otro le pirran los caracoles y otro come magdalenas. Yo hubiese preferido leer las respuestas de los autores al cuestionario, donde dudo que nadie dijese, a pelo y cerca de los cuarenta años, que "querría que todo fuera de color rojo" o que uno no va al teatro "porque sufre por los actores". 41 autores por supuesto son muchos autores, demasiados, pero un puñado de nombres proponen excelentes relatos, poco novedosos pero buenos, y no necesariamente los de los escritores más conocidos: el de Francesc Serés es poco Serés, pero en cambio el de Jordi Puntí es puro Jordi Puntí, como el de Najat El Hachmi es tan fresco y observador como suele ser su literatura; el de Sebastià Alzamora empieza gris plano y termina denso oscuro y no destacan particularmente los textos de Toni Sala ni Albert Sánchez Piñol. Sin embargo, algunos otros relatos están realmente bien, a veces por sus deudas (como la prosa de Javier Marías que llena la prosa de Juan Díaz Acuña) o como los dos primeros autores, Guillem Sala (el primer relato del libro es suyo y es genial, vagamente marsetiano, quizá) y Neus Canyelles en una brillante variación sobre parejas colapsadas. La pátina del humor deja efectos estupendos en El urinario de Hesíodo, de Edgar Cantero, la elíptica crónica de una agonía invisible se resuelve bien en el de Ricard Biel, mientras que Borja Bagunyà monta un trágico y divertido monólogo eficazmente oral en Noche de lunes o el frío se hace más frío cuando regresa la memoria de la infancia más o menos asilvestrada y rural, como en el de Elisabeth Goula y como en varios de los relatos seleccionados para esta antología de campo abierto y en marcha.

Voces. Antología de narrativa catalana contemporánea

Lolita Bosch (editora)

Traducción de Anna Carreras y Tània Juste

Anagrama. Barcelona, 2011

356 páginas. 19,50 euros

Edición en catalán: Veus de la nova narrativa catalana . Lolita Bosch (editora). Empuries. Barcelona, 2010. 330 páginas. 19,50 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de marzo de 2011