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Entrevista:MANUEL PIMENTEL | Árbitro en el conflicto de los controladores

"El salario no era la prioridad, sino la carrera profesional"

Cuando se hizo cargo del conflicto entre AENA y los controladores aéreos, Manuel Pimentel (Sevilla, 1961), que fue piloto aficionado, pidió visitar el centro de control de Torrejón. "Eso tenía que verlo". El exministro de Trabajo con el PP confiesa que el mundo de la aviación "engancha mucho", más que el de la política, ya que asegura que ni atado volvería a la primera línea.

Pregunta.¿Qué temas no consensuaron AENA y el sindicato y quedaron para su decisión?

Respuesta. Muchos. Había que tomar una decisión importante: la jornada. El salario venía acordado de agosto y no había problema. El salario no fue nunca una prioridad para los controladores. Importaba más la carrera profesional, el sistema de turnos... Pero la empresa debe tener facultades para decidir, así que para determinados puestos la empresa podrá escoger entre quienes cumplen determinados requisitos.

"El arbitraje no es la panacea, es un instrumento más en ciertas situaciones"

P. La jornada fue el detonante del plante del 3 de diciembre.

R. Yo comprendo los dos intereses. El problema de horas afectaba a muy pocos centros. En ningún caso la actividad aeronáutica podía sobrepasar las 1.670 horas. Ahí tenían razón los controladores: es verdad que ganaron más, pero trabajaban mucho más que los demás. He estado viendo convenios de otros países y entre 1.400 y 1.500 horas sería una banda tope. Tenía que acortar jornada laboral, pero debía darle a la empresa cierta flexibilidad, porque nos venía encima la entrada de la normativa europea, con sus necesidades de formación. La tendencia será acercar jornada, salario y productividad a la media europea. Tengo clarísimo que debemos estar como los cinco mejores operadores de Europa.

P. En cuanto al debate de la productividad, ¿cómo la definimos en España? Porque en España se gana destruyendo empleo.

R. En el fondo todos sabemos que debemos caminar hacia una vinculación del salario con la productividad. Lo importante es que no se tome como un castigo, igual que es legítimo que si no se cumple, ganas menos, si cumples, ganas más. Pero lo difícil no es el concepto, sino cómo se calcula. Alemania lo hace con modelos muy distintos, pero es una economía muy industrial y el principio de cacerola-persona es más fácil. El mundo no nos espera, hemos perdido competitividad-país.

P. Cuando comparó las condiciones de los controladores españoles con el resto, ¿vio a un colectivo privilegiado?

R. Privilegio es un concepto relativo, no lo sé. Había un acuerdo del 92, otros en el 99 y eran condiciones legítimas.

P. El Gobierno señaló el convenio firmado por el Ejecutivo del PP como origen del problema.

R. Era un convenio absolutamente legítimo. Lo más excepcional fue la prolongación de la ultractividad, en un momento en el que se debate [la reforma de] la negociación colectiva. Y las partes ya querían un marco estable.

P. Si se hubiese pedido un arbitraje hace un año, nos habríamos ahorrado el conflicto.

R. Con un árbitro, los dos pueden ganar o perder y es normal que las partes se lo piensen. El arbitraje no es la panacea, es un instrumento más que se puede utilizar en determinadas circunstancias. Lo ideal es que lleguen al acuerdo las partes, pero hay que acotar los plazos.

P. ¿Es su vuelta a la política?

R. No. Pimentel vuelve a sus cuarteles de invierno y a sus libros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de marzo de 2011