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EE UU negocia contra reloj para evitar el parón de su Gobierno

La cuenta atrás está lanzada. El viernes expira el plazo para que demócratas y republicanos en EE UU lleguen a un compromiso en el marco de la negociación del presupuesto de 2011, que evite un parón virtual de la actividad del Gobierno federal, como el vivido en 1996. La mayor economía del mundo se financia desde octubre con un presupuesto de emergencia.

El presidente Barack Obama lanzaba la voz de alarma el sábado. Si el Congreso no llega a un acuerdo sobre el nuevo plan de gasto, dijo en su discurso semanal radiado, el Gobierno tendrá que cesar sus actividades y la recuperación económica se estancará. EE UU ya vivió una situación de parálisis hace 15 años, con el demócrata Bill Clinton de inquilino en la Casa Blanca.

El riesgo, por tanto, es real. Sin acuerdo, el 5 de marzo se cortarán las actividades no esenciales del Gobierno de EE UU. Unos 800.000 funcionarios podrían quedarse sin sueldo. Cerrarán los 368 parques nacionales, monumentos y museos. No habrá recogida de residuos peligrosos. Y también se verán afectados algunos servicios sanitarios y de asistencia a veteranos.

El parón no afectará a las operaciones para preservar la seguridad y la protección del ciudadano y de sus propiedades, como la policía, centros penitenciarios o el control del tráfico aéreo. Tampoco se verá afectado el correo ni las instituciones que supervisan el sistema financiero. El cheque con la pensión llegará a los jubilados, y también el sueldo de los legisladores.

Para evitar que las agencias se queden virtualmente sin dinero mientras se negocia el presupuesto para los siete meses que quedan de 2011, demócratas y republicanos estarían a punto de cerrar un pacto para extender el régimen actual hasta el 18 de marzo. "Por el bien de nuestra gente y de nuestra economía, este bloqueo no puede continuar", remachó Obama.

Los conservadores, mayoría en la Cámara de Representantes, exige aminorar el gasto en 4.000 millones para negociar con los demócratas sobre la base del presupuesto aprobado hace 10 días, con un recorte de 61.000 millones para 2011.

Pero los republicanos saben que los progresistas controlan el Senado y que Obama vetará cualquier presupuesto con recortes drásticos. La opinión pública se da cuenta en este tipo de crisis de hasta qué punto sus vidas dependen de Washington. En una encuesta de Gallup, el 60% de los estadounidenses quieren que se llegue a un compromiso para evitar el parón.

EE UU espera cerrar el ejercicio con un déficit de 1,6 billones. Entre tanto, la deuda nacional bruta rebasará esta primavera el techo de los 14,3 billones.

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