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El plan oculto del valido de Aguirre

Varios dirigentes populares creen que Ignacio González prepara su salto a la empresa privada a pesar de haber recuperado poder en el PP madrileño

El pasado jueves, Ignacio González (Madrid, 1960), presidió el consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid. Asumía, de esta forma, la presidencia de forma interina hasta que Esperanza Aguirre se recupere de la operación a la que ha sido sometida tras serle detectado un cáncer de mama. Hoy, como presidente en funciones, acudirá al funeral por los cinco militares fallecidos en Hoyo de Manzanares en la base militar de El Goloso junto a los príncipes y la ministra de Defensa.

En las últimas semanas González ha exhibido su poder interno en el PP de Madrid. Ha influido en la designación de todos los candidatos del PP en la región. Es el presidente del comité electoral y lo ha dejado claro. El nombramiento de los cabezas de lista populares en municipios como Pozuelo, Las Rozas, Boadilla, Parla o Fuenlabrada han sido apuestas suyas. "Los nombramientos de los candidatos de los grandes municipios los supervisa directamente la presidenta. Él podrá influir, pero la decisión es de Aguirre. Donde se notará su influencia es en el número de concejales que pueda meter en las listas". Lo cierto es que ha hecho notar su influencia. Mantiene abierta la herida con su compañero Francisco Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior. Granados es el secretario general del PP en Madrid y el director de campaña de Aguirre. "La presidenta buscó un equilibrio, González presidente del comité electoral y Granados de la campaña. Pero el poder lo tiene el vicepresidente", desliza un veterano diputado del PP.

"En Génova no está bien visto. Formó parte del grupo que se opuso a Rajoy"

"En la Comunidad de Madrid manda Ignacio; controla partido y Gobierno"

"Le robaron la merienda con Caja Madrid. Ahora quiere irse al Canal"

"Tiene relevancia pública nula porque él quiere. Debería tener más"

Es el favorito de Aguirre, a la que acompaña desde los noventa cuando ella era concejal de Cultura de Madrid y él director de servicios culturales. La siguió cuando la lideresa ocupó el ministerio de Cultura. Y fue uno de los pocos fieles que la escoltó durante su aventura electoral de 2003, cuando Aguirre cultivaba una imagen de política atolondrada.

El número dos del Ejecutivo regional recupera así presencia pública tras su frustrado asalto a la presidencia de Caja Madrid, la decepción por quedar fuera de la dirección nacional del PP y tras ver como su imagen quedaba manchada tras ser espiado durante un viaje en Colombia y la aparición de varios informes que sugerían irregularidades en su gestión.

Varios cargos del PP consultados concuerdan en señalar que González ha alcanzado su cénit político. "En Génova no está bien visto. No se fían de él. Por eso no podrá suceder a Esperanza y él lo sabe". Las mismas fuentes populares señalan que la decisión de Ignacio González es abandonar la política. Seguir los pasos del exconsejero de Sanidad, Juan José Güemes, y pasar a la empresa privada. Fracasó en su intentó de presidir Caja Madrid. Pero todos señalan a la empresa que resulte de la privatización del Canal de Isabel II como futuro destino del protegido de Aguirre.Con Esperanza Aguirre convaleciente, Ignacio González es ahora el hombre fuerte en el PP de Madrid. "Es el maestro de orquesta en el Consejo de Gobierno. Con anterioridad a la operación el resto de consejeros ya despachaban con él antes de presentar sus propuestas ante la presidenta. Algunos le piden ayuda para colar asuntos en el consejo", revela un compañero de Gobierno. Otra fuente, asegura que muchos de los consejeros recelan de él por su excesivo poder y buscan refugio en Francisco Granados, número tres del Gobierno regional. "En la Comunidad de Madrid no hay una bicefalia. Manda Ignacio. Controla el partido y el Gobierno", asegura un alto cargo popular.

A pesar de ello, González ha dado muestras de cansancio. Varios dirigentes populares cuentan que en la pasada convención del PP celebrada en Sevilla en enero, se le veía distante, distraído y comentando airadamente que estaba aburrido de las conferencias. Apenas hizo acto de presencia. Sólo estuvo unas horas. Génova no le quiere y él no se siente cómodo con la dirección del PP. Y eso, cuentan fuentes del PP, se nota en el partido.

En los últimos meses han arreciado los rumores sobre su continuidad en la política. "Le robaron la merienda con Caja Madrid y no está dispuesto a que se la vuelvan a quitar con el Canal", comenta un alto cargo del PP. El vicepresidente de la Comunidad es también presidente del Canal de Isabel II, la empresa pública que gestiona el agua en la región. El plan del Ejecutivo regional es privatizar el 49% de la sociedad. Y en esa nueva empresa privada es donde numerosos cuadros populares colocan a González, quien tutela personalmente todo el proceso. "Puede tener poder. Estar cerca de la presidenta te da mucho poder, pero no tiene ambición política. Lo que le gusta ahora es la privada, que está bien pagada", apunta un miembro de la ejecutiva regional. González tilda estas afirmaciones de "especulaciones". Pero no rechaza esa posibilidad. El vicepresidente regional se ha ganado fama de hombre habilidoso y maquiavélico en la política. Es directo en sus afirmaciones y eso agrada a Aguirre.

Ahora, está a punto de cerrar la legislatura más complicada de su dilatada carrera política: En otoño de 2009, González acordó con la oposición (PSOE e IU) y sindicatos (UGT y CC OO) repartirse los cargos en la cúpula de la entidad madrileña, el se reservaba la presidencia. Lo tenía todo preparado para abandonar la política con dirección a la empresa privada. Pero Génova, calle donde está la sede nacional del PP, puso fin a su plan. Mariano Rajoy impulsó a Rodrigo Rato a la presidencia de Caja Madrid. La apuesta por el ex ministro de Aznar fue tan decidida que apenas encontró resistencia, más allá de cierto remoloneo del entorno de Aguirre. "Después de aquello lo pasó mal anímicamente". Era una apuesta personal, una forma de salir de la política en la que lleva mucho tiempo. González daba muestras de cansancio. "Es cierto que la opción de Caja Madrid era muy interesante, pero no era ninguna alternativa a nada", aseguró hace unos meses González en una entrevista a este diario.

Un año antes había quemado sus aspiraciones políticas. Cuestionó el liderazgo de Rajoy durante las semanas previas al congreso del PP en Valencia donde el líder popular revalidó la presidencia de los populares. González estuvo detrás de los amagos de Esperanza Aguirre por disputarle la silla a Rajoy, eso le pasó factura. Se quedó fuera de la dirección nacional del PP, donde si se estaban algunos de sus enemigos internos como el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, o el ex consejero regional, Alfredo Prada. "Desde entonces no está bien visto en Génova. Formó parte de ese grupo que se opuso a Rajoy", sostiene un destacado dirigente del PP.

Fueron los meses más difíciles. Su im5agen se asoció con el ala más dura del PP. Además, en enero de 2009, se conoció que González había sido objeto de seguimientos durante sus viajes al extranjero. Apareció un vídeo que demostraba que había sido espiado en un viaje a Colombia. También se desvelaron varios dosieres que sugerían trato de favor a empresarios. El vicepresidente lo denunció en los tribunales, el juez abrió diligencias al observar indicios de delito. El asunto sigue abierto.

En menos de año y medio se quedó fuera de la dirección nacional del PP, vio como su imagen quedaba manchada y sus planes para abandonar la política y marcharse a Caja Madrid truncados. Aquella decepción coincidió con una caída fortuita por unas escaleras en una visita a las obras del metro en Ópera que le reprodujo una dolorosa lesión en la cadera que le ha acompañado durante meses. Todas estas circunstancias lo llevaron a rebajar su presencia pública y a refugiarse en sus competencias como consejero de Cultura y Deportes en busca de suavizar su imagen. "Es cierto que tiene relevancia pública nula y debería tener más. Él ha querido bajar su nivel de exposición", reconoce un miembro de la dirección del PP regional. Otro destacado dirigente señala: "Lo de Cultura y Deportes no es solo una forma de mejorar su imagen es también una recompensa de la presidenta tras lo de Caja Madrid". Lo que parece seguro es que repetirá como número dos en la lista del PP. El salto al Canal tendrá que esperar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de febrero de 2011