Jóvenes, pero votantes decididos

2.619 vitorianos dicen 'sí' a mantener intacto el parque Arriaga, donde se construirá la estación de autobuses

Una madre acompañaba, a media tarde de ayer, a su hija y su sobrina de 12 años a votar. Paciente, esperó a que Maider, que estudia en el instituto Koldo Mitxelena, de Vitoria, depositara su voto para volver a casa, en un bloque cercano a donde se celebraba la consulta. No es el mundo al revés, sino la imagen que se repitió 489 veces a lo largo de todo el día en el barrio Arriaga, de Vitoria. La plataforma SOS Parque Arriaga celebró una consulta popular no vinculante para conocer la opinión de niños y adultos sobre el proyecto de la nueva estación de autobuses, que el Ayuntamiento quiere ubicar ocupando el 13% del parque de Arriaga.

A la pregunta "¿Quieres que se respete en su totalidad el parque de Arriaga?" el 97,7% de las 2.679 personas que participaron en la consulta dijeron "sí". ¿Las razones? "Por el ruido de las obras y porque quita sitio para jugar", resumen Maider y su prima Iratxe. Como ellas, decenas de jóvenes menores de 18 años votaron en la consulta popular con una papeleta diferente a la de los adultos.

Cuanto más mayores, más escépticos. Una pareja de avanzada edad, residente en otro barrio, Judizmendi, se queja: "para qué votar, si los políticos no hacen caso de lo que digamos los vitorianos", asegura él. El Ayuntamiento ha comenzado ya a trasladar algunos de los árboles del parque que se encuentran en el lugar donde se ubicará la futura estación de autobuses. Esta pareja pide que se espere un tiempo hasta que se tenga claro el proyecto de la estación. Y es que la idea pasa por construir la nueva terminal -la actual lleva casi veinte años como "provisional" en el centro de la ciudad-, sin que se haya decidido aún cómo será el proyecto de la estación intermodal, que también servirá de apeadero para los trenes de alta velocidad tras el soterramiento de las vías.

La consulta se desarrolló con el ambiente familiar que siempre inunda el parque en días, como ayer, en los que la meteorología acompaña. Cerca, en el propio parque, las parejas paseaban, los jóvenes hacían deporte, los niños jugaban al balón y los más mayores descansaban en los bancos cercanos. Una manera de reivindicar la integridad de este espacio con gestos cotidianos.

A lo largo de todo el día se produjo un goteo incesante de personas de todas las edades, que se acercaron a las urnas a votar. Entre ellos, una madre defendía que los niños voten: "son pequeños, pero tienen opiniones que se tienen que tener en cuenta". La jornada transcurrió con el protagonismo de los más jóvenes, con conciertos, danzas, la actuación del mago Txan y una ginkana. Las pancartas y una manifestación recordaban que no era una fiesta cualquiera. "Si somos tantos, tendrán que hacernos caso, ¿no?", preguntó una joven a la periodista.

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