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"La decisión de llevar el 'hiyab' es de ella"

El padre de la niña de Arteixo sancionada por llevar velo defiende el derecho de su hija a "tener la religión que quiera y que le dieron sus padres"

Nadie sabe de donde salió la propuesta de prohibir asistir a clases "con boinas, viseras o paños en la cabeza, ni otras que la cubran" en el nuevo colegio de Primaria de Arteixo, una localidad limítrofe con A Coruña de más de 30.000 habitantes. Pero ese reglamento interno, aprobado por unanimidad del consejo escolar el 13 de diciembre y que llevó hace diez días a sancionar a una alumna de 11 años por llevar en el aula el velo islámico, ha abierto una brecha en un municipio con una comunidad musulmana arraigada desde hace casi cuatro décadas. Nunca hubo problemas, ni conflictos sociales, hasta que empezaron, hace menos de un mes, las denuncias por el local social que los mulsumanes de Arteixo -medio millar de un total de 1.800 inmigrantes- usan para rezar, a falta de mezquita, además de como centro de reunión y enseñanza de su lengua y cultura. Y ahora aparece la sanción, de momento leve, a una menor por llevar el hiyab, el pañuelo que le cubre la cabeza y el cuello.

"Somos españoles de origen magrebí, no perjudicamos a nadie", afirma

"Somos españoles de origen magrebí, nunca hubo guerra alguna, no tenemos nada contra nadie, ni perjudicamos a nadie, sólo me preocupa mi hija, que estudie y también su derecho a seguir la religión que le gusta y le dimos sus padres. Cada uno tiene la religión que quiere. Los que no creen en nada también tienen derechos. El hiyab no es un juego, no es una visera o un gorro. La decisión de llevarlo es solo de ella, de la niña. En enero, llegó a la edad en la que si se lo pone, sabe que no lo puede quitar más. Y ella no quiere quitárselo", clama Redouane Hakim, padre de la escolar sancionada.

Quiere a toda costa evitar la expulsión del centro de su hija, algo que puede ocurrir si la sanción leve se reitera, advierte la dirección del centro, e incluso intentó convencer a su hija de renunciar al velo en clase para terminar el curso sin problemas. Pero la adolescente no quiere. No es ni por rebeldía, tras la prohibición de la que se enteraron cuando se impuso la sanción, ni por provocación, insiste su padre. Es su libre elección. "Y su derecho", añade el padre en declaraciones a este diario.

Es el primer y único colegio de Arteixo que tiene esa norma. Y no piensa rectificar, advierte su dirección. La Xunta la respalda, en aras de respetar, dice, la autonomía de cada centro educativo. Pero la comunidad musulmana ya inició los trámites para recurrir en los tribunales la norma sobre la indumentaria en clase.El portavoz de la comunidad musulmana de Arteixo, Mohamed Benkaddour, considera que el colegio atenta contra los derechos fundamentales y constitucionales a acceder a la educación y a la libertad de culto. La polémica norma del centro establece "el respeto a la libre conciencia" de los alumnos, "a sus convicciones religiosas, morales o ideológicas, así como a su intimidad con respecto a ellas".

Mientras Hakim espera que Educación le autorice a trasladar a su hija a la escuela de enfrente, donde no hay norma que prohíba el velo islámico, expresa su malestar por las amenazas y comentarios que surgieron en la localidad. Por Internet, circulan llamamientos "a quemar la mezquita". Empiezan a oírse frases "contra los moros". Y la pequeña, extrovertida y con apoyo de sus amigos, ya padece ataques de niños en el recreo con comentarios xenófobos oídos en sus casas del tipo "vuelve para tu país". "Su país es Arteixo, nació aquí, es española", replica Hakim. El jefe de estudios también hizo reproches a la alumna. "Le dijo que hace sentir mal a los demás", protesta el padre.

"Lo está pasando fatal"

La niña, que sigue yendo a clase con velo, "lo está pasando fatal". Ya no quiere subir al bus escolar. Asiste por las tardes a clases privadas porque la polémica se ha sentido en sus notas. Y empezará la próxima semana a recibir terapia psicológica. Nunca olvidará el 2 de febrero. Mientras ultimaba con sus compañeros de clase una excursión para asistir a un programa televisivo en Vigo, el director del colegio se acercó para avisarla de que no podía ir, ni participar en más actividades extraescolares sancionada "por tapar la cabeza".

Redouane Hakim se indigna al recordar cómo llegó "llorando y temblando" su hija con la noticia. No informaran a los padres de la nueva norma del centro y la sanción llegó por carta a casa de los Hakim el 5 de febrero. El padre, ante la expulsión en Pozuelo de Alcorcón de una joven por llevar hiyab, se había interesado por el tema al iniciar el curso. "Ese problema no existe en Galicia", le contestaron. Y cuando el director avisó a toda la clase de la obligación de "llevar la cabeza descubierta" y en particular a la alumna que vestía el velo aunque no aún de forma permanente, Redouane Hakim acudió a hablar con él. "Me dijo que cerraría los ojos si lo llevaba un día sí y otro no, yo le pedí que esperara a terminar el curso, que luego cambiaría de centro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 2011