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Reportaje:moda

Otro 'chandalismo' es posible

Krizia Robustella acumula premios con su personal concepto del estilo

Más allá de la frase hecha, la de Krizia Robustella sí que es una carrera meteórica. La diseñadora barcelonesa no para desde que hace tres años deslumbró en el Ego de la pasarela Cibeles (luego desfiló en la grande) con un estilo marcado por el uso del chándal, licras, mallas y petos de colores eléctricos. En 2010 triunfó en el concurso de jóvenes talentos Design am Rhein de Düsseldorf; esta semana se ha llevado los dos premios -mejor colección femenina y masculina- de la pasarela 080 de Barcelona. Y solo tiene 26 años.

Antes pasó por la escuela de moda, que detestó desde el primer momento. "Cuando vi tanta competitividad, tanto 'no me copies' y 'yo lo hago mejor que tú', me di cuenta de que no quería ser diseñadora", explica en su taller, a su vez tienda propia desde hace año y medio. Pero el huracán Krizia termina lo que empieza y sale por la puerta grande. Su proyecto final, inspirado en la cultura rapera, fue premiado como el mejor de su promoción y con él ganó los concursos Creamoda de Bilbao y Valencia Crea.

"Mi estilo es arriesgado, pero, ¿para qué hacer lo que los otros?"

"Cuando terminé, empecé a mandar currículos a todas partes y a presentarme a entrevistas de trabajos que ya sabía que no aceptaría", explica. Hasta que su madre, mayorista de ropa italiana, puso orden y la convenció para que diseñara otra colección. "Como estaba harta de tenerme en casa cosiendo me dejó este espacio, que era la trastienda de su negocio", explica. Allí encontró una bolsa llena de chándales de táctel de los noventa. Los recortó y los combinó con lentejuelas y camisas. Había reinventado la prenda-icono de la choni dominguera. "Hago un estilo arriesgado, pero, ¿qué gracia tiene hacer lo que hacen los otros?".

La influencia hip hop le viene de cuando era adolescente, "vestía ancha e iba a conciertos". Ahora lleva vaqueros ajustados, pero sigue calzando zapatillas de skate y el rap del californiano Snoop Dogg suena a todo volumen en la tienda. "No me compro ropa. Trabajo 12 horas y cuando no estoy aquí estoy tomando una cerveza con los colegas de toda la vida, que no tienen nada que ver con la moda", cuenta, sonriendo con un punto macarra al que contribuyen los dos piercings en el labio, las uñas de color azul y un tatuaje de dos palmeras en el antebrazo.

Con sangre argentino-italiana, nacida en Ámsterdam y criada en Barcelona, Robustella se inspira en la fauna urbana: en los poligoneros, los señores de bar y carajillo o las niñas bien. "Primero pienso en un tema y luego en los personajes, que suelen ser estereotipos españoles mezclados con cultura americana". Para la última colección se imaginó una historia de amor entre un camionero y una prostituta. "Surgió en un viaje por España en el que estuve muchas horas al volante viendo luces de neón", dice.

Los diseñadores que le gustan son "los que van a su bola", como Bernhard Willhelm, primero en atreverse a adaptar el chandalismo a la pasarela, o el excéntrico Jeremy Scott, el favorito de Lady Gaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2011