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Un ex inspector revela arbitrariedades en la Hacienda de Vizcaya

"Las declaraciones confidenciales son la cueva de Alí Babá", testifica

El juicio contra el ex jefe de la Inspección Fiscal de Vizcaya, Juan Ramón Ibarra, y otros tres funcionarios del departamento por supuesto trato de favor fiscal se centró ayer en las revelaciones de un ex inspector. Bruno Álvarez cargó con dureza contra el sistema de las declaraciones confidenciales -las que realizan los titulares de grandes patrimonios o amenazados por el terrorismo-, una de las justificaciones del principal acusado para que abriese un listado protegido de contribuyentes. "Son la cueva de Alí Babá", dijo, aludiendo a la arbitrariedad existente para decidir qué contribuyentes se acogían a estas declaraciones secretas.

El ex inspector desveló que la Hacienda de Vizcaya adoptaba actuaciones "no coherentes con el principio de legalidad". Además de estas declaraciones confidenciales, se refirió a un fraude del IVA por casi 1,5 millones de euros en la operación de venta de terrenos de la plaza Isozaki en Bilbao, gestionada por el asesor fiscal Fernando Gómez, quien figura en el listado de Ibarra de contribuyentes supuestamente beneficiados.

El testigo elogia el valor del inspector que destapó el caso

Afirma que "todos" los funcionarios conocían la "gestión irregular"

El ex inspector, ahora en excedencia y quien realizó ese trabao entre 1998 y 2008, manifestó que él denunció a Gómez por un delito fiscal, pero fue absuelto por los tribunales.

Álvarez aseguró que "todos los funcionarios" de Hacienda tenían conocimiento de la "gestión irregular" en el fisco provincial y por ello sostuvo que si los otros tres imputados -un inspector, un subinspector y la jefa de Documentación Fiscal- están acusado de delitos, "en el banquillo deberían estar todos los funcionarios de Hacienda".

Álvarez corroboró la mala relación de Ibarra con Javier Muguruza, director foral de Hacienda cuando se destapó el caso, en 2003, "Había una vendetta entre ambos", afirmó. Agregó que cuando el director descubrió el listado protegido del acusado "se entró a saco contra los clientes de Iñaki González", un asesor fiscal amigo de Ibarra quien también figuraba en la lista.

Bruno Álvarez alabó la actitud del inspector de Hacienda que en 2002 desveló los primeros datos que propiciaron la investigación: "Tuvo un par de huevos", enfatizó. E insistió en la inocencia de los otros tres imputados: "Son tres subordinaros, que era gente obediente y respetuosa con la jerarquía".

Las defensas de los cuatro imputados se quejaron al tribunal de que no se les había advertido sobre algunos de los aspectos del interrogatorio que iba a abordar la fiscalía.

Un día clave en el juicio

La jornada de hoy en la vista oral, la octava, se presenta inicialmente como determinante por la declaración de los dos únicos superiores de Ibarra en la Hacienda vizcaína: el director y el diputado foral. En la época en que se destapó el caso, en 2003, ocupaban esos cargos Javier Muguruza y Javier Urizarbarrena, respectivamente.

Muguruza ha sido una de las personas más mencionadas en las sesiones transcurridas, especialmente por Ibarra, que ha tratado de implicarle en la causa. "¿Piensan que he estado 15 años actuando por libre?", se preguntó el acusado en su declaración ante el tribunal. Uno de los delitos de que se le acusa -además de prevaricación, falsificación, infidelidad en la custodia de documentos y cohecho- es precisamente el de desobediencia.

La fiscalía asegura que no cumplió la orden de Muguruza de borrar su listado protegido. "No acató la orden, sino que además cargó en la aplicación a dos contribuyentes más" y "persistió en su actuación" hasta 2003, cuando intervino Anticorrupción. En el primer día del juicio, Ibarra no ocultó su animadversión hacia Muguruza: "Era pésimo como director y, como persona, un paranoico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de febrero de 2011

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