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Mas cifra la "deslealtad" de Zapatero

Cataluña acusa al Ejecutivo de obligarle a gastar y luego censurar su déficit

La Generalitat aprobará el viernes en una sesión extraordinaria el plan de viabilidad financiera, que debe presentar ante el Gobierno central para que éste dé luz verde a la emisión de bonos que oxigenen sus depauperadas arcas. El presidente Artur Mas sostiene que la delicada situación financiera de la Generalitat, que arrastra un déficit de 7.000 millones de euros correspondiente a 2010, no es culpa exclusiva del tripartito. Y ayer mismo ordenó a sus 11 consejeros que elaboren estudios "exhaustivos" para conocer con exactitud las partidas que se han tenido que gastar forzados, según sostiene, por decisiones del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

"El Gobierno invita y la Generalitat paga", dijo gráficamente Francesc Homs, portavoz del Ejecutivo catalán, que acusó al Gobierno central de "deslealtad institucional" al obligar a hacer gastos a las autonomías y luego criticar su déficit. El anterior gobierno tripartito de izquierdas cerró el ejercicio incumpliendo el déficit fijado por Zapatero: si el límite se estableció en un 2,4%, al final se disparó al 3,6%. La situación es crítica y Mas está preparando un presupuesto que será un 10% más bajo que el de 2010 con un recorte total de 4.000 millones de euros. El 9% de esa reducción repercutirá en Sanidad. El Gobierno catalán incluso se plantea una nueva emisión de bonos a corto o medio plazo para buscar desahogo.

La Generalitat estudia emitir más bonos a corto plazo para enjugar deuda

CiU tiene la sensación de que se está orquestando desde hace tiempo una operación de desgaste y de descrédito del Estado autonómico. Y en ese contexto, Homs situó como ejemplo de "deslealtad" la aplicación de la Ley de Dependencia, un instrumento impulsado por la Administración central pero cuyo coste han soportado las autonomías. El departamento de Bienestar Social de la Generalitat sostiene que es injusto que el Gobierno central no tenga en cuenta el diferente nivel de vida de cada autonomía a la hora distribuir los recursos. Y que, además, haya decidido ahora abrir la horquilla de las ayudas a las personas con discapacidades leves justo cuando destina el 5% menos de los recursos a la Dependencia. Otro de los capítulos en los que CiU observa esa "deslealtad" es la aplicación de la Ley de Extranjería en el área de la salud. En el largo listado de agravios aparecerá también otro marcado en color rojo: Mas asegura que el Gobierno central adeuda a la Generalitat 1.000 millones del fondo de competitividad surgido del nuevo modelo de financiación. El Ministerio de Economía defiende, sin embargo, que tiene hasta 2013 para saldar esa deuda.

Mas conversó el lunes por teléfono unos minutos con Zapatero para concertar una cita y repasar los asuntos pendientes. En la conversación, ambos hablaron del plan de viabilidad y de la ley de cajas. Pese a que el presidente catalán no tenía hace semanas una excesiva prisa en reunirse con Zapatero, la situación ha cambiado por las delicadas finanzas de la Generalitat y por la necesidad de encontrar nuevas vías de financiación a corto plazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2011