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Casas para vivir, no para presumir

El antiguo solar de Cruzcampo acogerá 2.000 pisos, pero ya no serán de diseño

Donde se iban a levantar cuatro manzanas de pisos firmadas por otros tantos arquitectos de prestigio internacional irán varios bloques de factura más modesta pero con el mismo número de viviendas (1.963). Donde iba a elevarse un hotel de lujo, irá uno más asequible. Lo que iba a ser un barrio de diseño llamado a marcar el futuro urbanístico de Sevilla será una barriada sin tantas pretensiones, pero un barrio al fin y al cabo.

La aprobación del Plan Especial de Reforma Interior (Peri) de la Cruz del Campo de la que ayer dio cuenta la Gerencia de Urbanismo de Sevilla tiene una lectura para pesimistas y otra para espíritus más entusiastas. La primera es que la crisis se llevó por delante el proyecto promovido por el grupo Urvasco en el que iban a participar los arquitectos Jean Nouvel, Norman Foster, Guillermo Vázquez Consuegra y Arata Isozaki.

La crisis tumbó un plan de Vázquez Consuegra, Foster y Nouvel en esta zona

Sobre el solar de la antigua fábrica de Cruzcampo, en el límite del barrio de Nervión, cada uno de ellos iba a diseñar una manzana de pisos hasta sumar 1.963 viviendas, de las que 890 serían de Protección Oficial. El proyecto abarcaría 200.000 metros cuadrados y acogería también un hotel de cinco estrellas y un museo de la cerveza. La obra tenía que haber empezado en 2008, pero para entonces Urvasco estaba ya hundida en un mar de deudas y la empresa acabó entregando el solar de Sevilla a los bancos como parte del pago de sus préstamos.

Ahí acabó la historia del barrio de diseño que nunca se empezó a hacer. Pero visto el escenario inmobiliario actual, el plan municipal para transformar la antigua zona industrial en un área residencial con amplios espacios libres no ha salido mal parado. Las ocho cajas de ahorro que ahora son dueñas de los suelos, unidas bajo la firma Compañía para los Desarrollos Inmobiliarios de la Ciudad de Hispalis S. L., están decididas a seguir adelante con la idea, aunque sea sin arquitectos de renombre.

El plan del que dio cuenta ayer Urbanismo es el primer paso para la construcción del proyecto, cuyas obras podrían empezar este año, según estimaciones municipales. Cruzcampo abandonó hace tres años estas instalaciones y se ubicó en unas de nueva construcción en el barrio de Torreblanca. La antigua fábrica de cerveza ya está desmantelada, a excepción de un área del edificio que está protegida y que se mantendrá en pie.

En el resto del solar se repartirán las casi 2.000 viviendas, una biblioteca, un parque con un lago e instalaciones deportivas y un colegio. Habrá también espacio para zonas comerciales y de ocio.

El proyecto presentado por los nuevos dueños y dado a conocer por Urbanismo divide el solar en dos áreas partidas por una vía de nueva creación que unirá las calles Greco y Ada. En torno a esta nueva calle se levantarán cuatro manzanas abiertas de pisos con un máximo de 15 plantas. Al sur de este área irán más bloques de viviendas, en este caso, de nueve plantas, así como un conjunto de servicios terciarios parte de los cuales se ubicarán en algunas de las instalaciones más significativas de la antigua fábrica.

Aunque ya no vaya a haber edificios con firma célebre, el proyecto tendrá junto a la antigua planta cervecera su propio hito, que si no consigue entrar en ninguna guía de arquitectura imprescindible sí que atraerá a buen seguro muchas miradas: un bloque de viviendas de 23 plantas (60 metros de altura), lo que le convertirá en el edificio residencial más alto de la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de enero de 2011