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Reportaje:FIN DE SEMANA

Y el romano cruzó el puente

Al norte de Portugal, la leyenda de Décimo Julio Bruto descubre una región bañada con vino

En las tierras húmedas del norte de Portugal, el río Lima acapara la atención de los viajeros, aunque su región sea la del Miño. Nace en las sierras gallegas del parque natural de la Baixa Limia, pero al cruzar la frontera ya solo fala portugués con cadencia de fado, dando vida a un valle frondoso de pizarras y robles que acompaña las límpidas aguas de este río verde, considerado como uno de los mejor conservados del vecino ibérico. Explorar el tramo final de este río entre Ponte de Lima y Viana do Castelo descubre una tierra celta y medieval alejada de los sucedáneos turísticos, donde la historia de sus piedras se muestra sin artificios y los paisajes se riegan con vino verde.

Guía Dormir

» Pousada do Monte de Santa Luzia (www.pousadas.pt). Majestuoso hotel situado en la cima del monte de Santa Luzia con vistas sobre el litoral de Viana do Castelo. La doble, desde 94 euros.

» Pousada da Juventude Gil Eannes (www.movijovem.pt). Un viejo barco hospital anclado en el puerto de Viana hace las veces de posada. Camarotes austeros, pero curiosos. Abstenerse claustrofóbicos.

22 euros.

» Casa do Arrabalde (www.casadoarrabalde.com). Situado frente al puente romano, en la aldea de Arcocelo. La doble, 80 euros.

» Casa do Barreiro (www.casadobarreiro.net). Casona solariega del siglo XVII con jardín amurallado y piscina. La doble, 70 euros.

Comer

» Taberna do Valentín. Rua Monsignor Daniel Machado, 180, en Viana do Castelo. Situado en el antiguo barrio de pescadores y considerado una de las mejores marisquerías del norte de Portugal.

» Restaurante O Pescador. Largo de São Domingo, 35, en Viana do Castelo. De gran popularidad entre los lugareños por su excelente marisco.

» Restaurante A Carvalheira. En la aldea de Arcozelo, en Ponte de Lima. Su especialidad es el arroz sarrabulho, el plato favorito de la región.

» Restaurante A Tulha. Rua Formosa, en Ponte de Lima. Especializado en carnes y pescados de la zona. Su especialidad es el medalhao á Tulha, un grueso filete de carne envuelto en panceta.

Información

» www.visitportugal.com.

» www.cm-viana-castelo.pt.

» www.ippar.pt.

La reina del Lima

Viana do Castelo es una de las joyas del norte portugués, un antiguo pueblo marinero retocado desde el siglo XVI por la sofisticación arquitectónica manuelina y rococó, que ha llegado al nuevo milenio con el apodo de "la reina del Lima". Su estatus monárquico se adivina paseando por sus cuidadas callejuelas y plazas salpicadas de mansiones, monasterios y grandes casonas blasonadas, que muestran la prosperidad de una urbe estuaria que hace cuatro siglos era el puerto de recepción del bacalao de Terranova y del oro y el azúcar de Brasil. Oporto le acabó quitando su pujanza comercial, pero no su indiscutible hegemonía como uno de los lugares de vacaciones más atractivos del norte de Portugal.

Fuera del mes de agosto, siempre apretado de visitantes procedentes de toda Europa, la estancia en Viana do Castelo es un remanso de tranquilidad. El paseo por sus calles empedradas y el tapeo con vino verde en sus tabernas son obligatorios, pero hay que tener siempre presente que aquí se come y se cena con horario europeo.

Obispos y nobles con intereses en Brasil aportaron sus reales de plata y oro para la construcción y arreglo de algunos de los edificios emblemáticos del lugar. Desde su céntrica Plaça da República y su Chafariz, una fuente renacentista construida en 1554 por João Lopes el Viejo, se articula el barrio burgués con los bajos de sus casas de alcurnia tomados por restaurantes y tiendas de postín para turistas sin crisis. Los Antigos Paços do Concelho, que albergaba el viejo Ayuntamiento, la casa de beneficencia de la Misericórdia y su iglesia del mismo nombre, decorada con algunos de los mosaicos de azulejos mejores del país, protagonizan la plaza y el corazón de la urbe. La Igreja Matriz, también conocida como la Sé, que remonta la talla de sus piedras al siglo XV, es otra de las fabulosas edificaciones históricas de la villa, que, junto al palacete Barbosa Maciel, sede del museo municipal, atestiguan el pasado próspero de Viana.

Ponte de Lima y su río del olvido

El puente medieval más hermoso de Portugal da nombre a esta pequeña ciudad que vive volcada en las orillas de su río: 31 arcos sobre el río Lima reconstruidos en el siglo XIV sobre los restos romanos de otro puente que permitió el paso de las legiones romanas hacia la conquista de las tierras celtas.

El paso de la calzada romana de Braga a Astorga tuvo en el encuentro con este río una de sus más bellas leyendas: las primeras legiones romanas que llegaron a estas orillas fueron convencidas por los nativos celtas de que se hallaban ante el río Lete, el mítico "río del olvido" de la mitología griega; si cruzaban sus aguas, olvidarían toda su vida pasada. El engaño duró hasta que en el año 138 antes de Cristo el general Décimo Julio Bruto cruzó las aguas con su caballo y desde la otra orilla fue llamando a sus capitanes para demostrar que no había olvidado sus nombres. En la ribera del Lima, junto a su fabuloso puente y en memoria de la leyenda, un general metálico a caballo llama a sus soldados apostados al otro lado.

El paseo por este pintoresco pueblo, que revienta de color cada lunes con la celebración de su mercado ambulante en la orilla del río, descubre su pasado medieval en sus torres almenadas de Caedia Velha y São Paulo, sus iglesias de Santo António dos Frades y de la Misericórdia, y en su Museo dos Terceiros. Pero sus alrededores ofrecen también recorridos por caminos adoquinados flanqueados de viñedos y un ensoñador paisaje ribereño en el Área de Paisagem Protegida das Lagoas de Bertiandos e San Pedro de Arcos.

Vinho Verde

El valle del río Lima pertenece al grupo de seis comarcas incluidas en la denominación de origen del Vinho Verde, junto a Amarante, Braga, Baião, Monção y Penafiel, aunque para situarse mejor se puede decir que de las orillas del Duero a las del Miño todo el vino es verde.

Sin duda es uno de los atractivos de este valle ribereño, que concentra junto a Monção algunas de las bodegas más prestigiosas. Los emparrados en forma de pérgola de hasta cuatro metros de altura dibujan los paisajes de la comarca agarrados a las laderas del monte y, en muchas aldeas, dando sombra a sus callejuelas.

La nominación de vino verde no le viene por el color del caldo, sino por su frescura y juventud, y por ser nativo de la Costa Verde portuguesa. Blancos alimonados y tintos secos y astringentes, pero ambos con un ligero toque de aguja, llegan a levantar pasiones acompañando una buena ración de polvo grelado (pulpo a la brasa). Algunos de los mejores vinos de la región tienen las firmas de Quinta do Tamariz, Terras de Corga, Gazela y Quinta de Aveleda, pero son muchas las pequeñas bodegas familiares que sirven a tabernas y restaurantes sus excelentes vinos verdes como sugerencia de la casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 2011