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Las lluvias hacen desbordar varios ríos y ponen al límite el embalse del Umia

Las autoridades estuvieron en vilo ayer durante horas por el peligro de que se desbordase el embalse del río Umia, que abastece de agua a la comarca pontevedresa de O Salnés. El río llegó a alcanzar un caudal veinte veces superior al de un día normal y el embalse alcanzó su nivel máximo, lo que obligó a los técnicos a afanarse por vaciarlo. Hasta la zona se desplazó incluso el conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández, para supervisar los trabajos y enviar un mensaje de tranquilidad a la población.

La segunda jornada consecutiva de lluvias torrenciales (el máximo se alcanzó en la localidad pontevedresa de Fornelos de Montes, con 76 litros por metro cuadrado) dejó un reguero de incidencias por toda Galicia y provocó el desbordamiento de varios ríos. Como ya había sucedido el pasado miércoles, el casco urbano de Pontevedra amaneció con varias calles anegadas, y las inundaciones se sucedieron también por la península de O Morrazo, en los municipios de Marín, Bueu y Cangas, donde hubo problemas durante la mañana para circular por las carreteras comarcales.

La situación más tensa se vivió en Caldas de Reis y en las inmediaciones del embalse del Umia. El río se desbordó a su paso por Ribadumia, al igual que dos de sus afluentes, el Bermaña y el Chaín. En Caldas se anegaron bajos y locales comerciales, y algunas calles tuvieron que ser cortadas. También permaneció cerrada al tráfico la carretera que une esa localidad con la de Portas. Los accesos a O Grove estuvieron cortados durante buena parte de la mañana. Las brigadas de la Diputación de Pontevedra tuvieron que atender más de 30 emergencias.

En Lugo, dos ancianos fueron rescatados de su casa de A Fonsagrada tras un derrumbamiento de tierra sobre el inmueble provocado por las intensas lluvias. Una ambulancia se desplazó hasta el lugar del desplome, si bien ambos ancianos se encontraban aparentemente bien. El temporal también dejó un reguero de incidencias en la ciudad de Lugo, donde se inundaron viviendas y alpendres y un vehículo quedó atrapado en una bolsa de agua. Los problemas se registraron desde primera hora de la mañana, cuando se anegó un paso subterráneo. En la misma zona se retiraron 5.000 litros de agua de un garaje.

Para hoy, hay alerta naranja por temporal de viento en la costa. Las lluvias torrenciales, según la previsión, regresarán en la madrugada de mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de enero de 2011