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Reportaje:

Mano dura contra el 'morrut'

Viveristas de Elche exigen a Agricultura medidas más drásticas para frenar el avance del voraz picudo rojo en sus palmerales

Apenas supera el tamaño de un escarabajo, pero su voracidad no tiene limites. Es el picudo rojo (Rhynchophorus Ferrugineus), el morrut, en valenciano; un insecto que destruye cada ejemplar de palmera en el que anida y que, además, se propaga con facilidad. El picudo rojo se detectó hace cinco años en el palmeral de Elche, procedente de plantones importados de Egipto. Un lustro después los viveristas de Elche ven en este pequeño matón una amenaza para su excelso palmeral, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

En el último año el insecto ha extendido su letal actividad al conjunto de la Comunidad Valenciana. Ello ha llevado a la Consejería de Agricultura a poner en marcha un plan estratégico para frenar su avance. Los viveristas de Elche creen que las medidas son insuficientes. "Ha venido para quedarse. Si no se adoptan medidas contundentes, todo el palmeral acabará infectado". Es el comentario de un productor disconforme con el plan de Agricultura contra el picudo rojo. "Las medidas están bien para controlar la plaga en el resto de la Comunidad, pero en Elche hace falta un plan radical, comenzando por una fumigación de todo el término, similar al que puso en práctica Israel", añade.

Los productores dicen que se ha perdido el 10% de palma blanca

En Elche se han talado este año 1.600 palmeras infectadas

Este productor de palmeras señala una particularidad en las plantaciones de palmeras de Elche. "Hay muchos huertos que no están dados de alta en el registro de productores que escapan al control de la consejería", explica. "En estos huertos hay muchas palmeras infectadas que no han sido cortadas ni retiradas, ni tampoco son tratadas con los productos fitosanitarios", añade.

Para este viverista los efectos de la plaga del picudo son ya palpables. "Este año se ha perdido un 10% de las palmeras de las que se extrae la palma blanca, una de las bases del negocio de este cultivo", dice.

La Consejería de Agricultura, a través de Manuel Láinez, director general de Investigación y Tecnología Agroalimentaria, la estrategia contra el picudo rojo está "claramente diseñada".

El plan incluye la eliminación de las palmeras infectadas en un radio de 7 kilómetros alrededor de los palmerales, el tendido de redes trampas, la vigilancia permanente de los huertos por parte de un técnico y la distribución de productos fitosanitarios.

En este último apartado, Láinez admite que los productores no registrados son un lastre para el éxito del programa. En Elche, este año se han talado 1.600 palmeras infectadas.

"Nuestro objetivo es defender el palmeral", sentencia Láinez. Los viveristas no las tienen todas consigo: "El plan es insuficiente y el verdadero problema lo tendremos en primavera cuando el picudo rojo vuelva a despertar", concluye, pesimista, otro productor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 2010