Novacaixa se enfrenta a una demanda colectiva por contratos de hipotecas

Adicae suma casi 1.000 expedientes a la reclamación que presentará este año

La asociación de consumidores Adicae presentará antes del 31 de diciembre una demanda colectiva contra Novacaixagalicia para que responda por los contratos de cobertura que Caixa Galicia vendió desde 2006 a 11.689 particulares. Son los llamados swap, clip, permutas o contratos de intercambio, muy de moda hace unos años, por los que los bancos (además de Caixa Galicia, Bankinter, Sabadell, Santander, BBVA, Popular, Caixa Cataluña, Caja Madrid y otros) ofrecían a sus clientes una cobertura contra la subida de tipos de interés de las hipotecas. Lo que no explicaban es cuánto tenían que pagar si el Euríbor bajaba (en ocasiones más que la propia cuota de la hipoteca) o el coste de la cancelación.

Adicae denuncia que estos productos fueron colocados "de forma masiva"
Promociones Turísticas Jacobeas ganó el primer juicio, celebrado en Vigo

El proceso de Adicae contra la caja gallega comenzó en marzo en el Juzgado de Primera Instancia de A Coruña. Solicitaron que Caixa Galicia entregase los listados de los clientes que habían contratado un swap con la hipoteca. Aunque la caja se opuso, en noviembre fue obligada a hacerlo. Adicae se puso en contacto con los más de 11.000 clientes y cerca de 1.000 enviaron la documentación a la asociación para llevar adelante la demanda. "Con esos 1.000 expedientes que estamos tramitando la presentaremos", explica el abogado de Adicae, Agenor Gómez, sin concretar la cifra exacta de los reclamantes: "A veces una misma persona tiene varios contratos, de otros no conseguimos toda la información necesaria".

Estos productos financieros fueron colocados, según Adicae, "de forma masiva" por Caixa Galicia entre los consumidores a partir del año 2006, con "campañas comerciales específicas en las que los ofrecía como si fuesen seguros contra las futuras subidas del Euríbor o del tipo de interés establecido en el préstamo". "Tenemos argumentarios de los comerciales en los que se puede leer hasta tres veces la palabra 'seguro', pero no eran seguros", afirma Gómez.

Adicae cree que Caixa Galicia, ahora Novacaixagalicia, incurrió en una conducta abusiva al vender un producto financiero complejo "causando graves perjuicios económicos a los consumidores, ya que estando los tipos de interés en mínimos históricos tienen que desembolsar elevados importes como liquidaciones negativas".

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"No es un producto tradicional de la banca. Lo vendieron como un instrumento de estabilización financiera cuando es un producto de alto riesgo que no opera en un mercado regulado", señala Juan Ignacio Navas, del despacho catalán Navas y Cusí. Fue el primer abogado que consiguió que un juez adoptase medidas cautelares cancelando un swap en España y también ha ganado el primer juicio (en primera instancia), contra Caixa Galicia. En la sentencia, comunicada el pasado día 9, una juez de Vigo estima íntegramente la demanda de la empresa Promociones Turísticas Jacobeas y anula un contrato para "proteger" un préstamo de 2,5 millones euros. Lo que diferencia este caso de los otros 130 que han llegado a los tribunales en España contra otros bancos y cajas es que el demandante no es un particular, sino una sociedad a la que se le presupone cierto conocimiento de los efectos y riesgos de estos contratos. Contra esa tesis, defendida por la caja de ahorros, la juez estima que "estar en posesión de un importante capital social o volumen de negocio no acredita una formación financiera superior a la del consumidor medio". Continúa diciendo que no se ha probado que la actividad financiera del demandante vaya más allá de contratar productos habituales, "y en ningún caso uno de la complejidad del swap". Caixa Galicia, que ganó este verano en Chantada un juicio contra un particular, se defiende argumentando que el Banco de España desautorizó las reclamaciones de los afectados y recuerda que va a apelar el fallo. "Imaginemos que mañana se disparase el Euríbor: los bancos empezarían a hacer liquidaciones favorables y seguro que se acabaría el problema. ¿Qué interés tenemos en vender algo malo si al final nos va a causar un perjuicio?", reflexiona uno de sus gestores.

Para los abogados de Adicae hay cosas que no cuadran, como que estos productos tienen una caducidad de cuatro o cinco años, y no de toda la vida del préstamo, como sería lo lógico: "Sabían que los intereses iban a bajar y por eso lo hicieron".

Bancos 36, afectados 94

"¿Y si el Euríbor sube?", rezaba la publicidad de Caixa Galicia que anunciaba los swap en 2006. Miles de clientes de la caja recibieron folletos y llamadas de servicios de telemárketing para contratar estos productos. Una muestra del resultado es que Ana Calvo paga 700 de hipoteca y otros 300 del contrato, en este caso con Bankinter. Una pequeña empresa de Santiago intenta librarse de 14.000 euros que paga al año además de la hipoteca de una nave. En Negreira, una oficina del Banco de Galicia colocó 200 swaps con hipotecas. "Algo debió de pasar cuando en un pueblo agrícola y ganadero a todo el mundo le dio por comprar derivados financieros", ironizaba un afectado en declaraciones a este periódico hechas en marzo, justo antes de que se celebrase una manifestación popular contra la entidad.

Los foros de Internet están facilitando mucho las cosas a los que se sienten perjudicados. Una asociación de afectados por derivados financieros cuenta las sentencias favorables como si se tratase de un partido de fútbol: "Bancos 36, afectados 94". La mayoría son en primera instancia, aunque hay 17 audiencias provinciales que han dado la razón a los particulares y han obligado a reembolsar las cantidades. Una operación mutua, porque a muchos usuarios comenzaron aplicándoles liquidaciones positivas, cuando los tipos estaban más altos.

El abogado Juan Ignacio Navas echa mano de un ejemplo socorrido para explicarlo: "Salvando las distancias, es como un caso de abuso sexual. Se trata de la palabra de una persona contra otra, pero cuando el relato es coherente, el juez da la razón a la víctima".

Sobre la firma

María Fernández

Redactora del diario EL PAÍS desde 2008. Ha trabajado en la delegación de Galicia, en Nacional y actualmente en la sección de Economía, dentro del suplemento NEGOCIOS. Ha sido durante cinco años profesora de narrativas digitales del Máster que imparte el periódico en colaboración con la UAM y tiene formación de posgrado en economía.

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