Lleno total y paella en la reapertura del Valle de los Caídos

1.600 personas acuden a misa en la basílica una vez terminadas las obras

No cabía nadie más. La basílica del Valle de los Caídos se llenó ayer, fecha de su reapertura, de fieles: unas 1.600 personas, según el cálculo de uno de los empleados del complejo, que añadió, antes de que le preguntaran si era usual tal afluencia de público: "Cuando le prohíbes a alguien que vaya a misa...".

En realidad, ir a misa no estaba prohibido. Solo había estado cerrada la basílica del Valle de los Caídos por razones de seguridad. El Gobierno decidió impedir el acceso por desprendimientos en la escultura de La Piedad, justo a la entrada del templo. Pero ninguno de los asistentes ayer pensaba que lo hubieran hecho por su bien. Ni siquiera los monjes benedictinos. "Yo nunca he tenido sensación de peligro. Todo esto era una exageración", comentó uno.

Todos los asistentes cruzaban un túnel construido por el Gobierno para entrar en la basílica y vieron ayer la escultura de La Piedad cubierta por una malla metálica, cerca de 100.000 euros de inversión en total, pero todos desconfiaban. "¡Zapatero quiere impedir el culto religioso, pero se lo hemos impedido!". "Hemos celebrado las misas a la intemperie, a varios grados bajo cero, y hubiésemos venido de rodillas si hubiera hecho falta para demostrarle que no se iba a salir con la suya", se oía al salir de misa.

El ambiente era de triunfo. Incluso en la homilía. El abad convocó a celebrar la victoria con una gran paella en las inmediaciones. Familias enteras llegadas desde Madrid confesaban estar encantadas con la reapertura de la basílica. "¿Por qué venimos aquí a misa en lugar de ir a otra de barrio? Porque este sitio es especial, representa unos valores, y a mí me gusta estar con gente que comparte mis mismos valores, que piensa como yo", explicaba una señora. Preguntados por si ese valor especial lo daba la presencia de los restos del dictador Francisco Franco, otro hombre comentaba: "Es la historia de este país. No se puede cambiar. Por mucho que se empeñen".

Mientras, el Gobierno prepara un proyecto para convertir el Valle de los Caídos en un "lugar de memoria de verdad, no de enaltecimiento de una parte del pasado", en palabras del ministro de presidencia, Ramón Jáuregui el pasado 9 de diciembre.

Asistentes a la primera misa tras la reapertura, ayer, de la basílica del Valle de los Caídos.
Asistentes a la primera misa tras la reapertura, ayer, de la basílica del Valle de los Caídos.SANTI BURGOS

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 20 de diciembre de 2010.

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