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CARTAS AL DIRECTOR

Valorar al profesor

¿Hasta cuándo aguantaremos los funcionarios de la enseñanza? Hemos visto cómo nos han rebajado los Gobiernos central y autónomo parte de nuestro sueldo y cómo los sindicatos se movilizaban tarde, desunidos y proponiendo medidas demasiado vistas e ineficaces. Esperamos que sean los de arriba los que nos saquen las castañas del fuego, resignados ante lo inevitable. Además de ense-ñantes nos hemos convertido en enfermeros, padres, policías, atendemos al público (padres), somos responsables del cuidado de los alumnos y lo que nos echen; todo en el mismo sueldo. Seguimos cumpliendo con nuestro trabajo, pero realizamos tareas que van más allá: participamos en concursos, grupos de trabajo, proyectos, certámenes, semanas de..., días de... Acompañamos en las vacunaciones, colaboramos con entidades privadas o públicas en múltiples actividades, controlamos el estado de libros de gratuidad, participamos en los consejos escolares y formamos profesores en prácticas. Y hacemos excursiones, viajes de estudio o intercambios de idiomas fuera de nuestro horario escolar sin ninguna compensación horaria o económica. Nada de todo esto es obligatorio, pero lo hacemos, siendo encima poco valorados y criticados por ser funcionarios. ¿Qué ocurrirá si como medida de presión empezamos a dejar de hacer todas o parte de estas funciones?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2010