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Reportaje:

Suecia pasma a la UE

El país nórdico crece a un ritmo del 6,9% interanual gracias al empuje de las exportaciones y la demanda interna

Suecia ha dado un golpe a la cátedra. El país ha crecido un 6,9% interanual durante el tercer trimestre del año, consolidándose como la economía más dinámica de la Unión Europea. Por contraste, sus socios en el club comunitario despegan tímidamente para abandonar la crisis, en el caso de Francia y Alemania, mientras que otros como Portugal, Irlanda o España siguen sumidos en la crisis de deuda. La receta sueca se basa principalmente en el crecimiento del comercio exterior, pero, sobre todo, en el consumo interno.

Los datos del tercer trimestre reflejan que las exportaciones -la mitad del PIB- han crecido un 11,9%, frente a la contracción del 12,9% de 2009. Las importaciones han aumentado un 14%; el consumo de los hogares, un 3,5%, y la producción industrial, un 9,3%. Los analistas explican estas cifras por la estrategia del Gobierno de dinamizar el gasto con recortes de impuestos, pero, además, por el despegue de sus principales socios comerciales, como Alemania, y la libertad monetaria que les otorga una moneda, la corona, desligada de los vaivenes del euro.

El paro, del 8,4%, es el único indicador que no mejora

Otra de las claves en este repunte es la inversión extranjera. Así es como la formación bruta de capital pasará de una caída del 15,9% en 2009 a un aumento del 4,5% en 2010. En menos de 12 meses, Suecia ha logrado revertir la caída del PIB tras dos años consecutivos (0,6% en 2008 y 5,1% en 2009) y transformarlo en un 4,5% de crecimiento previsto para este año. Todo ello ha generado unos niveles de confianza de los consumidores que se encuentran en valores no vistos desde la primavera de 2007.

¿Amenazas? Principalmente, la inflación. Las estadísticas oficiales conocidas el mes pasado indican que los precios han crecido un 1,5% en octubre, frente al 1,4% de septiembre. El objetivo del banco central es mantener el indicador en torno al 1,2% y el 1,7% para el próximo año. Para evitar desajustes ya se alzan las primeras voces pidiendo subidas en los tipos de interés. El organismo emisor elevó las tasas en 0,25 puntos hasta el 1% en octubre, la tercera alza consecutiva desde julio, cuando el país comenzó a mostrar claros síntomas de recuperación.

La otra preocupación son las finanzas, resentidas después de la crisis, pero que, según los datos, comienzan a retomar la senda de la austeridad. La deuda del Gobierno central, sin incluir Seguridad Social ni Administraciones regionales, llegará al 35% del PIB este año, según la oficina nacional de cuentas. En 2009, este indicador cerró en el 39%, mientras que el objetivo es alcanzar el 29% del PIB en 2012. Con todo, estas cifras representan solo la mitad de la deuda que el Estado tenía hace 15 años. En cuanto al déficit fiscal, cerrará en el 1,2% del PIB, después del 2,2% de superávit de 2008.

En tercer lugar se encuentra el desempleo, que se sitúa en niveles que este año rondarán el 8,4%, una décima por encima de 2009. Es, de hecho, el único de los grandes indicadores macroeconómicos que no mejoran, en parte porque las empresas no han repuesto los puestos suprimidos durante la peor parte de la crisis. Esto significa que en 2011, de nuevo, el paro estará sobre el 8% y que no será hasta 2013 cuando empiece a volver a las cifras precrisis, cuando los parados solo llegaban al 6,8%. El empleo es clave para la economía sueca y para dinamizar el consumo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2010