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Crónica:MAZEMBE 0 - INTER 3 | FÚTBOL | Internacional

Eto'o rompe el sueño africano

El Inter, guiado por el camerunés, gana el Mundialito, su quinto título del año

El símbolo del Mazembe es un cocodrilo que se zampa un balón. Pero frente al hambre de Samuel Eto'o hay poco que zamparse. El camerunés rompió el sueño del primer equipo africano que se clasifica para una final del Mundialito. "La final de los sueños no es la que juegas, es la que ganas", había dicho el punta del Inter en la víspera, después de haber vaticinado que Stankovic anotaría un triplete. Stankovic se sentó en el banquillo. Eto'o dio el pase del primer gol, marcó el segundo y fue a buscar a Materazzi al banquillo. Lo celebró subido al altísimo central y levantando dos bolsas de plástico. El camerunés ha marcado este año en siete competiciones. Ningún futbolista lo había conseguido. Ni Pedrito. Su récord se quedó en seis.

MAZEMBE 0 - INTER 3

Mazembe: Kidiaba; Kimwaki, Kasusula, Nkulukuta, Singuluma; Kabangu, Bedi, Kaluyikuta (Ndonga, m. 89); Mihayo, Ekanga y Kasongo (Kanda, m. 46).

Inter: Julio César; Maicon, Lucio, Córdoba Chivu (Stankovic, m. 54); Zanetti, Motta (Mariga, m. 87), Cambiasso; Pandev, Milito (Bibiany, m. 70) y Eto'o.

Goles: 0-1. M. 13. Pandev. 0-2. M. 17. Eto'o. 0-3. M. 84. Biabiany.

Arbitro: Yuichi Nishimura (Japón). Mostró la tarjeta amarilla a Bedi, Kaluyikuta, Ekanga, Kasusula y Motta.

Final del Mundial de clubes. Unos 45.000 espectadores en el estadio Zayed Sports City, de Abu Dabi.

Rafa Benítez perdió a Sneijder, pero recuperó a Julio Cesar, Maicon y Diego Milito. Armó un centro del campo a tres y tiró del capitán Zanetti, incansable a sus 37 años y 721 partidos. Y supersticioso como pocos. Decidió, junto a Cambiasso, seguir todos los rituales que aplicaron el pasado 22 de mayo, en la final de la Champions en el Bernabéu. Desayunaron lo mismo, llevaron la misma ropa y pidieron comparecer en la rueda de prensa del día antes. Tal y como hicieron hace seis meses ante el Bayern.

En aquella ocasión les escoltó José Mourinho. Esta vez, Benítez. El técnico del Inter, cuestionado por el presidente Moratti y por muchos aficionados por su incapacidad de transmitir carácter al equipo, lejísimos del líder de la Liga, empieza a respirar. Aun a medio gas, el Inter aplastó al frágil Mazembe.

Los jugadores africanos también cumplieron con todos los rituales. No habían encajado ni un solo gol en toda la competición y anoche encajaron tres. Antes del pitido inicial se abrazaron de rodillas en la línea de la portería para rezar. Es la versión romántica del fútbol, personificada por su presidente, hijo de un comerciante judío. Dijo que el fútbol "es ayudarse los unos a los otros". También dijo que, antes de su llegada, la plantilla cobraba en Coca-Colas en vez de en dinero.

El Inter puede que haya perdido el romanticismo de la temporada pasada. Pero no se ha olvidado del cinismo y de ganar. Se impuso por 3-0 y Moratti pudo así levantar la misma copa, aunque no se llame igual, que levantó su padre en 1964 y 1965. Estaba Helenio Herrera en el banquillo y Facchetti, Mazzola, Suárez y Corso en la cancha. Este nuevo Inter es el de Eto'o, Zanetti y Cambiasso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2010